Una mirada diferente ante la enfermedad
UNA MIRADA DIFERENTE
ANTE LA ENFERMEDAD
Es verdad que la enfermedad se nos presenta como algo totalmente malo y negativo, que nos ataca de pronto echando por tierra todos nuestros proyectos. Pero también la enfermedad puede ser una experiencia de crecimiento si cuando estamos enfermos acertamos a vivirla de manera positiva.
He aquí algunas sugerencias.
.- La enfermedad grave rompe nuestra seguridad. Vivíamos tranquilos y sin problemas, y de pronto nos vemos obligados a dejar el trabajo, tenemos que detener nuestra vida y permanecer en el lecho. Entonces llegan las preguntas: ¿Por qué…?, ¿me curaré?… Al enfermar, comprobamos lo frágiles que somos. Pero si estamos atentos, escucharemos cómo la enfermedad nos invita a apoyarnos en algo o alguien más fuerte y seguro que nosotros.
.- En este paréntesis de nuestra vida, en esas largas horas de silencio y dolor, vienen a la memoria toda clase de recuerdos y experiencias, deseos que aún han quedado por cumplir, errores que quisiéramos borrar, desencuentros que quisiéramos “curar” con el perdón… La enfermedad nos ayuda, además, a abrir los ojos y ver con más lucidez el futuro. Empezamos a descubrir lo que de verdad es importante en la vida, lo que no quisiéramos perder nunca: el amor de las personas, la libertad, la paz del corazón, la esperanza… Es el momento de retomar nuestra vida para hacerla más humana. Sin duda nos irá mejor.
.– Tenemos que mirar la enfermedad desde la perspectiva de la VIDA para no caer en el pesimismo ni en la desesperanza, para seguir manteniéndonos con las manos abiertas y dispuestas a acoger todo y a todos.
.– Y si crees, pon toda tu fragilidad en las manos de Dios, manos fuertes que transmiten paz y serenan el alma, que sanan y reconfortan, que acarician y consuelan…

