Los mandamientos de los servidores de los enfermos según San Camilo de Lellis
- Honra la dignidad de mi persona, imagen de Cristo, por encima de mi fragilidad y de mis limitaciones.
- Sírveme con amor respetuoso y solícito: con todo tu corazón, con toda tu inteligencia, con todas tus fuerzas y con todo tu tiempo.
- Cuídame como tú quisieras ser atendido, o como lo harías con la persona más querida que tengas en el mundo.
- Sé voz de los sin voz; hazte defensor de mis derechos, para que sean reconocidos y respetados.
- Evita cuanto pueda poner en peligro mi vida o prologar indebidamente mi enfermedad.
- No fustes mi esperanza con tu impaciencia, con tu falta de delicadeza e incompetencia.
- Soy un todo, un ser integral : sírveme así. No me reduzcas a un número o a una historia clínica y no te limites a una relación puramente funcional.
- Conserva limpios tu corazón y tu profesión: no permitas que la ambición y la sed de dinero los manchen.
- Preocúpate por mi pronta mejoría. no olvides que he venido al hospital para salir recuperado lo antes posible.
- Comparte mis angustias y sufrimientos: aunque no puedas quitarme el dolor, acompáñame. Me hace falta tu gesto humano y gratuito que me hace sentir alguien y no algo, o un caso interesante.
Y… cuando hayas hecho todo lo que tienes que hacer, cuando hayas sido todo lo que debes ser…, no olvides darme las gracias.
