Jesús quiere tu felicidad

Jesús quiere tu felicidad

“Bienaventurados”. Qué bonito ver cómo Jesús nos ofrece un programa de vida no para estar contentos o pasar los días decentemente. El programa es para algo más ambicioso: ser felices. Ser dichosos. Alcanzar la plenitud. Una de las tentaciones más grandes del cristiano, de la que el demonio se sirve para morder sus deseos de
No se baja de la barca

No se baja de la barca

“Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”. Contemplar la humanidad de Jesucristo conmueve y transforma el corazón del ser humano. Un Dios que lo puede todo, que lo sabe todo, que lo controla todo resulta más lógico y esperable. Pero un Dios que comparte nuestra condición humana, menos en el pecado, eso ya es más enternecedor.
Crecemos, sin saberlo

Crecemos, sin saberlo

“La semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo”. Es precioso este modo de hablar de Jesús, que compara la vida espiritual con un camino de crecimiento que depende más de la gracia divina que de la correspondencia humana. Sin saber cómo, cuando estamos pegados a Cristo algo va cambiando en nosotros: nuestro
Luz que se muestra

Luz que se muestra

Una luz muy grande se encendió dentro de nosotros el día de nuestro Bautismo. Una luz que ilumina nuestra vida con un sentido de eternidad, que nos hace caminar por este mundo con una fe que transforma todo. Una luz que nos facilita que en medio de los sufrimientos, de las dificultades, de las cosas
El chispazo que madura

El chispazo que madura

Cuando uno ha experimentado el amor con mayúsculas sabe que el chispazo inicial es insuficiente. Es una luz, una promesa, una esperanza de plenitud, pero necesita crecer, cultivarse, alcanzar mayor intimidad. Si no podríamos convertir en el amor en un mero sentimiento, que va y viene. San Pablo, del que hoy celebramos su conversión, perseguía
Haz lo que Él te dice

Haz lo que Él te dice

“Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”. Quizá nos choque en este pasaje evangélico la aparente frialdad de Cristo hacia María, su Madre, que con todo cariño habría acudido al sitio donde Jesús estaba y estaría esperando poder
Unamos, para que crean

Unamos, para que crean

“Un reino dividido internamente no puede subsistir”. Me viene a la mente aquel deseo del corazón de Cristo de que seamos uno, para que el mundo crea. Jesús, al condenar el pecado contra el Espíritu Santo, advierte del peligro de la división. Los cristianos, si de verdad tenemos los mismos sentimientos de Cristo, tenemos que
Reconocer a Jesús

Reconocer a Jesús

Mateo 4, 12-23 “Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos”. Esta petición del Apóstol San Pablo hace que las consideraciones razonables pasen por el filtro de lo divino. Por mucho que los hombres se pongan de acuerdo, o alcancen consensos multitudinarios, resulta tan frágil como lo
AMAR LA VERDAD

AMAR LA VERDAD

san Marcos 3, 13-19  No podemos tratar al ser humano como un saco de patatas. Existe algo, en cada hombre y en cada mujer, que supera cualquier pensamiento e ideología, por muy filantrópica que sea; y ese algo no es otra cosa que el alma. Por eso, nos encontramos con pretensiones de salvar la salud
Reconocer lo que somos

Reconocer lo que somos

San Marcos 3, 13-19 Todos, en la Iglesia y fuera de ella, somos humanos; tenemos nuestras debilidades pero no podemos usarlas para hacernos daño. No podemos airear la vida de los demás impunemente, ni creernos libres de “caer en tentación” como si no existiese el pecado para nosotros. No seamos como esos “impecables” que parece