FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO (2012)
FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO: DÍA DEL PAPA. 1-VII-12
Leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1ª lectura): «Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él»(Hch. 12,5).
Me sirvo del comentario que el propio Benedicto XVI hace sobre esta lectura:
“La historia está una vez más marcada por la oración dela Iglesia… Lafuerza de la oración incesante dela Iglesiase eleva a Dios y el Señor escucha y realiza una impensable e inesperada liberación, mediante el envío de su ángel.
Resalta la actitud de Pedro en la cárcel; mientras la comunidad cristiana ora fervientemente por él, Pedro, «dormía» (Hch. 12,6). En una situación así crítica y de serio peligro, es una actitud que puede parecer extraña, pero que denota tranquilidad y confianza; él se fía en Dios, sabe que está rodeado por la solidaridad y la oración de los suyos y se abandona totalmente en las manos de Señor.
Así debe ser nuestra oración: asidua, en solidaridad con los demás, confiando plenamente en que Dios nos conoce y cuida de nosotros.
También puede ser útil recordar otra situación difícil que ha vivido la comunidad cristiana de los orígenes. Santiago habla de ello en su Carta.
Es una comunidad en crisis, en dificultad, no a causa de la persecución, sino porque en su interior hay celos y contiendas (cf. St. 3,14-16). Y el Apóstol se pregunta el por qué de esta situación. Se encuentra con dos razones principales: la primera es el dejarse dominar por las pasiones, por la dictadura de sus propios deseos, del egoísmo (cf. St. 4,1-2a); el segundo es la falta de oración: «Piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones» (St. 4,3).
Esta situación cambiaría, según Santiago, si toda la comunidad hablase con Dios, rezando asiduamente y unánime de verdad.
En contraste, la comunidad que acompaña la prisión de Pedro es realmente una comunidad que ora toda la noche, unida. Y es una alegría que llena los corazones de todos, cuando el apóstol llama a la puerta inesperadamente. Es la alegría y el asombro ante la acción de Dios que escucha.
El episodio de la liberación de Pedro nos dice que la Iglesia, cualquiera de nosotros, atraviesa la noche de la prueba, pero es la oración la que nos sostiene. Yo también, desde el primer momento de mi elección como Sucesor de San Pedro, me he sentido siempre sostenido por vuestras oraciones, la oración de la Iglesia, especialmente en los momentos más difíciles. Gracias. Con la oración constante y confiada, el Señor nos libera de las cadenas, nos guía para atravesar cualquier noche de prisión que pueda atenazar nuestro corazón, nos da la paz del corazón para hacer frente a las dificultades de la vida, incluso el rechazo, la oposición, la persecución. El episodio de Pedro muestra el poder de la oración.
Y el Apóstol, aunque en cadenas, se siente confiado, en la certeza de no estar nunca solo: la comunidad está orando por él, el Señor está cerca; él sabe que «el poder de Cristo triunfa en la debilidad» (2 Cor. 12,9).
La oración unánime y constante es una valiosa herramienta para superar las pruebas que puedan surgir en el camino de la vida, porque es el estar profundamente unidos con Dios, lo que nos permite también estar profundamente unidos a los demás.
Por eso venimos rezando y rezamos hoy especialmente por el Papa: Le hemos enviado una felicitación de parte de todos los grupos que formamosla Parroquia:
¡Felicidades santo Padre BenedictoXVI! ¡Tu est Petrus!
La Parroquia de san Miguel Arcángel de Pamplona, ante la celebración del “Día del Papa”,
– da gracias a Dios por todo lo que hace a favor de su Iglesia y del mundo por medio de su Siervo el Papa Benedicto XVI.
– tiene un recuerdo permanente de gratitud hacia la persona del Papa por todos sus desvelos, trabajos, sufrimientos y por su generoso servicio ala Iglesia universal;
– quiere que no le falten nuestro afecto y nuestra oración agradecida, como ha sido siempre desde los orígenes, (“la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él” (Act 12, 5));
– expresa su adhesión filial al Papa Benedicto XVI, Sucesor de san Pedro, recogiendo su confesión: «… lo sucedido ha entristecido mi corazón, pero jamás he tenido duda de que, a pesar de las debilidades del hombre, las dificultades y las pruebas, la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo, y el Señor jamás le hará faltar su ayuda y la apoyará en su camino». Gracias, Santidad, por confirmar nuestra fe;
– también le hará llegar, a través de la Diócesis, el pequeño donativo, -Óbolo de san Pedro-, para que pueda ejercer la caridad.
¡Gracias Padre Santo!.
