2º Domingo de cuaresma (2013)

CUARESMA 2º DOMINGO/C. 24-II-13

        La liturgia de este 2º Domingo de Cuaresma nos invita a subir con Jesús al monte Tabor. Jesús subió a la montaña para rezar. La oración es uno de los tres pilares de la Cuaresma. El Catecismo habla de las muchas dificultades que encontramos para rezar: falta de tiempo, pensar que Dios no nos escucha, distracciones… Si nos dejamos llevar, siempre tenemos alguna cosa más importante o más urgente… que ponernos a rezar.

        El Prefacio de este Domingo, nos señala dos expresiones para descubrir el sentido de la Transfiguración:

        1°.- Fortalecer la fe de los apóstoles. Los evangelios sitúan este pasaje de la vida de Jesús camino de Jerusalén, tras el anuncio de su Pasión y Muerte. A los discípulos les resulta difícil digerir el destino trágico de Jesús y ven fallidas todas sus expectativas humanas. Pedro le dice: «Eso no puede pasarte a ti». Pero hemos de aprender la lección de que «hay que pasar por la cruz para llegar a la luz». Jesús, hace una pausa en el camino y anticipa su gloria para robustecer la fe de sus discípulos.

        2°.- Alentar la esperanza de la Iglesia. Los cristianos sabemos que donde esté Jesús estará la Iglesia. Por eso en la Transfiguración vemos un anticipo de lo que nos aguarda: «Seremos semejantes a El»Ahora, tendremos que pasar por tribulaciones, pruebas y hasta desprecios, pero seguiremos los pasos del Señor.

        El relato de la Transfiguración nos hace una invitación a amar la vidaaceptando lo que tiene de esfuerzo y sufrimiento: La vida es esfuerzo y felicidad, dolor/muerte y transfiguración. Sabemos que después del Calvario está la Resurrección, después de la muerte, la vida. Somos personas de esperanza. La Transfiguración es como una garantía del destino pascual; nos asegura la victoria final.

        «Maestro, qué bien se está aquí!», es la frase entusiasmada de Pedro ante el brillo del Monte Tabor. ¡Qué bellos son esos momentos en que sentimos que la fe, la esperanza y el amor llenan nuestra vida!; cuando sentimos que la vida merece la pena, porque  podemos «creer, esperar, amar». Sin ceder a la tentación de quedarse en el bien-estar.

        “Este es mi Hijo, el escogido…”. También nosotros somos hijos amados de Dios. Nadie está “dejado de la mano de Dios”. Todos estamos inscritos en la palma de su mano. “En Él nos movemos, vivimos y existimos” (Pref.VIII). Ir convirtiéndonos más en amados de Dios es su proyecto.

        “Escuchadle”: Las personas ya no tenemos tiempo para escuchar. Por eso tampoco resulta extraño que a los cristianos se nos haya olvidado que ser creyente es vivir escuchando a Jesús. Necesitamos alma de discípulos, tenemos que escuchar más a Jesús. Y escuchar a Jesús puede serdesconcertante. Porque rompe nuestros esquemas; arranca nuestras falsas seguridades. Siempre nos lleva a la verdad, al bien, al amor. Recemos como los Monjes del Monte Athos: “Oh Dios, dame un corazón que sepa escuchar”.

        Nos habla de muchas maneras. Estos días nos está hablando a través del testimonio humilde, heroico, sincero, veraz del Papa Benedicto, a quien agradecemos su vida y su Ministerio, rezando intensamente por él.

        La oración nos transfigura para que vivamos enraizados en la relación personal con Cristo. Tener tiempo para orar, para estar con el Señor, sin prisas, gozando y disfrutando de su presencia y de estar con Él. La oración no es una evasión, un salir de nuestra vida: en ella hablamos de lo que nos sucede, intentando ver los acontecimientos a la luz de Dios. En ella encontramos luz y fortaleza para vivir mejor según el plan de Dios. De la oración volvemos a la vida, pero no volvemos solos. Necesitamos pasar por el Monte de la Transfiguración, o lo que es lo mismo, por la oración y la conversión, por el encuentro personal con Jesús. Cada persona que entra en oración profunda se transfigura.

        Hoy es un buen día para repasar tu historia con Jesús.¿Qué significa Jesús para ti en este momento de tu vida?

        ¿No os parece que nos falta convicción y entusiasmo por Jesucristo?

        La Cuaresma nos estimula a centrar nuestra vida en Cristo“Mesías Crucificado, escándalo para los judíos, locura para los paganos; pero para los llamados … fuerza de Dios y sabiduría de Dios”.

        Necesitamos cristianos seducidos por Cristo. Sólo este amor puede dinamizar la vida cristiana. Sin la pasión por Jesu­cristo la Iglesia no tendrá ni cristia­nos heroicos, ni mártires, ni vocaciones consagradas, ni familias cristianas, ni simples testigos de la fe. Sin la pasión por Jesucristo tendremos una Iglesiaincapaz de ser luz, sal y levadura del mundo.

        “Cristo nuestro principio, Cristo nuestra vida y nuestro guía. Cristo nuestra esperanza y nuestro término. Cristo siempre: en la salud y en la enfermedad, en los gozos y en los dolores, en los anhelos y en las esperanzas” (Pablo VI).

        “Cristo nos transformará según el modelo de su condición gloriosa” (2ª lect.) Sólo Dios es nuestro premio y nuestra corona.

        Tabor hoy: la Eucaristía. Podemos hacer de nuestro propio corazón la mejor tienda en la que acoger a Jesús.