3º Domingo de Cuaresma (2013)

 

DOMINGO 3º CUARESMA. 4-II-13

        Libro del Exodo. Dios habla a Moisés. Asistimos aquí al nacimiento de la pascua. La pascua nace de la compasión de Dios: “He visto la opresión de mi pueblo…, he oído sus quejas…me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos…”.“La tarjeta de visita con la que Dios se presenta en la historia no es la de “el infinito” y “el absoluto omnipotente”, sino la del “salvador” que viene a liberar a su pueblo” (Tarancón 24-X-71). Dios llega para hacer justicia: Pascua es “el paso de Dios” y el “paso del pueblo” de la esclavitud a la libertad, de los vicios a la virtud. En Cristo -en su Misterio Pascual-, Dios ha descendido para liberarnos a todos del pecado y de la muerte.

        ¿Por qué? Porque “El Señor es compasivo y misericordioso”. Un Dios que perdona todas nuestras culpas y pecados; que cura nuestras enfermedades. Lento a la ira y rico en clemencia (Salmo).

        Un Dios, que según la parábóla de la higuera, espera y  sueña con nuestra conversión y cambio de vida. Alguien con infinita paciencia,  que sabe esperarnos todos los días. La parábola nos ofrece la esperanza del perdón.      

        – Nosotros podemos repetir hoy la misma súplica del viñador: ¡Señor déjala todavía un año mása ver si da fruto!”. La conversión requiere el trabajo del cultivo. Por parte del Señor no faltarán los cuidsdos y las oportuniddes para volver a ÉL. Dejemos que Jesús haga con nosotros trabajo de agricultor:

        + Súplica por nosotros mismos: Ante nuestra experiencia de pecado, frustración, desánimo, esterilidad de vida; esos lazos tan antiguos como el hombre: tendencia a endiosar nuestro propio yo, amor propio, soberbia, avidez, agresividad, envidia… Le pedimos a Dios que nos de un crédito de confianza. Él siempre nos ofrece una nueva oportunidad.¡Señor déjala todavía un año mása ver si da fruto!”.

        + Súplica por la Iglesia: El Señor conoce también nuestras infidelidades, nuestras rutinas, nuestra tibieza. El nunca nos abandona. Su bondad nos ofrece luz y fuerza para el camino.

        + Oración por la humanidad; por esta sociedad nuestra; vemos signos de corrupción por todas partes. Estamos abatidos, desanimados, desconfiados. Decía el Papa emérito al finalizar los Ejercicios Espirituales: “Dios crea el mundo y vio que era muy bueno… Esto, está en contradiccción con el mal en este mundo, el sufrimiento, la corrupción… como si el diablo quisiera contaminar permanentemente la creación… El mal trabaja para ensuciar la belleza de Dios”.

        Nosotros, ¿qué podemos hacer?

        La conversión para ser auténtica, debe traducirse en frutos concretos de santidad.

        El Señor nos pide que hagamos el bien que podamos todos los días,empezando por el bien a los más cercanos, por la familia.

        Besa, pues, a tus niños; abrázales, dales afecto y ternura, «no dinero»; disfruta y juega con ellos mientras sean niños. “Es necesario que los jóvenes no solamente sean amados, sino que se den cuenta de que se les ama” (San Juan Bosco). Mañana se marcharán de casa.

        Atiende y cuida a tus padres, a las personas mayores. “En vida, mientras viven, necesitan nuestro cariño”.  Mañana no los tendrás. Es ley de vida.

        Dile a tu esposa, a tu esposo que le quieres, que es Ia persona más importante de tu vida. Hazle feliz hoy; mañana tal vez será demasiado tarde.

        No te importe decir a quienes amas aquellas palabras amables o aquel detalle cariñoso. Lo saben, pero díselo.

        Regálales hoy lo mejor de ti, tu presencia, tu atención, tu tiempo, tu persona. No sabes si mañana podrás.

        “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

        – Nuestro compromiso cristiano, también en las relaciones sociales: “… Con una vida cristiana coherente”(B16). No podemos vivir insensibles al sufrimiento de los demás, ni podemos cruzarnos de brazos ante el mal. Fraternidad, solidaridad, compartir, compromiso. “El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo que le mueve a la caridad y al amor al prójimo”(B16)

        Dios en este mundo nos da un tiempo de vida para hacer el bien. Que este tiempo no sea la historia de un gran fracaso, sino la historia de la persona que Dios quiere que seamos.

        Durante tres años aquel hombre del Evangelio había ido a buscar fruto en su higuera y no lo encontró. ¿Cuántos años lleva Dios esperando, o tiene que esperar, para encontrar en nosotros el fruto de buenas obras? Todavía estamos a tiempo para la conversión. Que nunca olvidemos su infinita paciencia y sus cuidados!

        + B16:  ¡Gracias Santo Padre!, Siervo de los siervos de Dios, humilde, valiente, lleno de fortaleza y sabiduría. DOCTOR, SANTO Y SABIO. Nos has amado como Padre, como respuesta al dinamismo del amor de Dios; nos has enseñado como Maestro y educador incansable; y nos has guiado y servido como el Buen Pastor, con un ministerio evangelizador.  ¡Gracias, Señor! Rezando queremos estar muy unidos a él.

        El Papa ha renunciado, -no huye ni abandona-. Ama a la Iglesia.  Lleno de confianza en Dios. “No abandono la cruz, sino que permanezco de un modo nuevo ante el Señor Crucificado”.

        No huye, no se refugia en la oración para aislarse del mundo y de sus contradicciones. Al contrario, como escribió en el Mensaje para esta Cuaresma, “la existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios, para luego volver a bajar llevando el amor y la fuerza que de ellos derivan, para servir a todos con el mismo amor de Dios (n. 3) (Angelus 23-II-13).

        Twitter: “Quisiera que cada uno de vosotros experimentara la alegría de ser cristiano, se sentirse amado por Dios, que nos ha enviado a su Hijo” (Twitter del miércoles 27-II-13).

 

        «Desde las ocho de esta tarde ya no seré más el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Seré un simple peregrino, que inicia la última etapa de su peregrinación en esta tierra», dijo Benedicto XVI en Castel Gandolfo, en su último acto público como papa. Aseguró que quiere seguir trabajando, «con el corazón, con mi amor, mi plegaria y mis reflexiones, por el bien de la Iglesia y el bien común de la humanidad».

        Por la mañana había dicho a los Cardenales: «Entre vosotros, en el Colegio Cardenalicio, está el futuro papa, al que ya prometo mi respeto incondicional y obediencia. Continuaré cerca de vosotros con las plegarias, especialmente en estos días (del cónclave), para que seáis plenamente dóciles a la acción del Espíritu Santo en la elección del papa».

        «Permanezcamos unidos, en las plegarias y especialmente en la Eucaristía. Así servimos a la Iglesia y a toda la humanidad. Esta es nuestra alegría, que nadie nos puede quitar».

 


 

28 de febrero de 2013: RENUNCIA DE BENEDICTO XVI.

        Hoy 28 de febrero. Un día muy particular. El Papa ha renunciado, -no huye ni abandona-. “No abandono la cruz, sino que permanezco de un modo nuevo ante el Señor Crucificado”.

        Las 8 de la tarde es la hora del final del Pontificado y la Iglesia entra en SEDE VACANTE.

        A esas horas, D. m., estaremos en la Parroquia: Después de la Eucaristía de las 7, como todos los jueves expondremos el Ssmo. Y rezaremos por los sacerdotes, las vocaciones y especialmente por Benedicto XVI. Un poco antes de las ocho, en que comenzará la 4ª Conferencia sobre la ORACIÓN en el Catecismo de la Iglesia Católica, a cargo del P. Abad de Leyre, podremos seguir a través de las pantallas del Templo, mientras voltean las campanas, los últimos momentos (y palabras?) del Papa, que a esa hora concluye su Ministerio Petrino.

        En su twitter de ayer, ha sintetizado el Papa: “Quisiera que cada uno de vosotros experimentara la alegría de ser cristiano, se entirse amado por Dios, que nos ha enviado a su Hijo”.

        “Bendito quien confía en el Señor”, dice la 1ª lectura de este jueves de Cuaresma. 

        De la Audiencia de ayer, 27-II-13: “En este momento, hay en mí una gran confianza, porque sé, sabemos todos nosotros, que la Palabra de verdad del Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y renueva, da fruto, donde esté la comunidad de los creyentes lo escucha y acoge la gracia de Dios en la verdad y vive en la caridad. Esta es mi confianza, esta es mi alegría.

        Cuando el 19 de abril de hace casi ocho años, acepté asumir el ministerio petrino, tuve firme esta certeza que siempre me ha acompañado. En aquel momento, como ya he dicho varias veces, las palabras que resonaron en mi corazón fueron: «¿Señor, qué cosa me pides?» Es un peso grande el que me pones sobre la espalda, pero si Tú me lo pides, en tu palabra lanzaré las redes, seguro que Tú me guiarás.

        Y el Señor verdaderamente me ha guiado, ha estado cercano a mí, he podido percibir cotidianamente su presenciaHa sido un tramo de camino de la Iglesia que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no fáciles; me he sentido como San Pedro con los Apóstoles en la barca sobre el lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa ligera, días en los que la pesca ha sido abundante; y ha habido también momentos en los que las aguas estaban agitadas y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir.

        Pero siempre he sabido que en aquella barca está el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya y no la deja hundirse; es Él quien la conduce ciertamente también a través de hombres que ha elegido, porque así lo ha querido. Esta ha sido y es una certeza que nada puede ofuscar. Y es por esto que hoy mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios porque no ha dejado nunca que le falte a la Iglesia y también a mí su consuelo, su luz y su amor”.

        Estamos en el Año de la Fe, que he querido para reforzar justamente nuestra fe en Dios, en un contexto que parece querer ponerlo cada vez más en segundo plano. Querría invitar a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarse como niños en los brazos del Dios, con la seguridad de que aquellos brazos nos sostienen siempre y son lo que nos permite caminar cada día cuando estamos cansados.

        Quisiera que cada uno se sintiera amado por aquel Dios que ha donado a su Hijo por nosotros y que nos ha mostrado su amor sin límites. Querría que cada uno sintiera la alegría de ser cristiano…. Sí, agradezcamos al Señor por esto cada día, con la oración y con una vida cristiana coherente. ¡Dios nos ama y espera que nosotros también lo amemos! (De la Audiencia 27-II-13).

 

        + B16:  ¡Gracias Santo Padre!, Siervo de los siervos de Dios, humilde, valiente, lleno de fortaleza y sabiduría. DOCTOR, SANTO Y SABIO. Nos has amado como Padre, como respuesta al dinamismo del amor de Dios; nos has enseñado como Maestro y educador incansable; y nos has guiado y servido como el Buen Pastor, con un ministerio evangelizador.  ¡Gracias, Señor! Rezando queremos estar muy unidos a él.

 

++++

         “Quisiera que cada uno de vosotros experimentara la alegría de ser cristiano, de sentirse amado por Dios, que nos ha enviado a su Hijo”(Twitter del miércoles 27-II13).