4º Domingo de Cuaresma (2013)
DOMINGO 4º DE PACUA/C: EL BUEN PASTOR. 21-IV-13
El buen pastor debe “oler a oveja”: La expresión ha dado la vuelta por todo el mundo:“Oler a oveja”. No significa vivir en la suciedad ni vivir aborregados. Significa vivir en cercanía con el rebaño que Dios confía a los pastores. Significa: seguir “la pastoral” del Buen Pastor: relación personal que llama, conoce a las ovejas y le conocen, camina delante de ellas. “Oler a oveja” conlleva, salir a buscar a la oveja perdida, cargarla sobre los hombros y devolverla al redil; estar cerca de las que sufren, preparar buenos pastos, darles el don de una vida interminable y eterna. Y la seguridad de que no perecerán para siempre y nadie podrá arrebatarlas de la mano del pastor.
Ser pastores enriquecidos con la capacidad de mansedumbre, de perdón, de paciencia, entrega, generosidad. Esto es lo que hizo Jesús: Amoris officium (San Agustín).
Papa Fco.: “Sed pastores con olor a oveja en medio del rebaño para ir a las periferias donde hay sufrimiento”.
“Las vestiduras sagradas del Sumo Sacerdote -cuyo ungüento se derrama por sus barbas hasta las vestiduras- son ricas en simbolismos; uno de ellos es el de los nombres de los hijos de Israel, grabados sobre las piedras de ónix que adornaban las hombreras del efod, del que procede nuestra casulla actual: seis sobre la piedra del hombro derecho y seis sobre la del hombro izquierdo (cf. Ex 28, 6-14). También en el pectoral estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel (cf. Ex 28, 21). Esto significa que el sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que le ha sido encomendado, y llevando sus nombres grabados en el corazón. ¡Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre nuestros hombros y en nuestro corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires, que en este tiempo son muchos!
De la belleza de todo lo litúrgico, que no es puro adorno y afición a los tejidos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios que resplandece en su pueblo vivo y consolado, pasamos ahora a fijarnos en la acción. El ungüento precioso que unge la cabeza de Aarón no se limita a perfumar a su persona, sino que se derrama y alcanza «las periferias». El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos y para los que están tristes y solos. La unción no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que el aceite se pondría rancio…, y el corazón amargo” (Hom. Misa Crismal ‘13).
SER PASTORES=Hombres de Dios, -testigos de la tracendencia-, orantes, contemplativos, enamorados, seducidos por Cristo y encarnados, que se dejan tocar el corazón por el dolor y las carencias de los demás:«expertos en humanidad que conocen a fondo el corazón del hombre de hoy, y participan de sus gozos y esperanzas» (Juan Pablo II), dando un testimonio tan ilusionado -«una vida que irradie alegría y espíritu de servicio»-, que CONTAGIE y ayude a germinar nuevas vocaciones, como nos pide el Concilio (PO 11).
“Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio…, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños: a quienes Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25, 31-46). Solo quien sirve con amor sabe custodiar”(Papa Fco. Hom. Inicio Pontificado ‘13).
«Pastorear» es una tarea compartida: Jesús, el Buen Pastor, hace buenos a todos los pastores. Cada uno tenemos nuestra misión diferenciada, propia y específica:
– El Papa, los Obispos, Sacerdotes y Religiosos.
– Junto a ellos, en comunión con ellos, los padres. Y los catequistas, los profesores, todos los educadores.
A todos nos dice Jesús: Necesito tus pies para anuciar el Evangelio, para salir a buscar. Necesito tus manos para seguir bendiciendo, cuidando y defendiendo a los que están desorientados. Necesito tu corazón para seguir amando a todos.
++ Hoy es la Jornada por las Vocaciones para la vida consagrada y el ministerio sacerdotal:
¿Qué podemos hacer nosotros?
Orar, trabajar y agradecer. Rezar por las vocaciones y trabajar para obtener en la familia, en las parroquias…, el clima adecuado de piedad, vida interior, servicio, caridad y unidad.
El Concilio Vat II ha dicho: “El deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana. La mayor ayuda la prestan las familias que,… son como un primer seminario.
Agradecer: Acción de gracias por tantos sacerdotes beneméritos y tantas almas consagradas, que nos estimulan y nos animan con su vida entregada generosamente al Señor y al servicio de todos.
“Queridos fieles: Acompañad a vuestros sacerdotes con el afecto y con la oración, para que sean siempre pastores según el corazón de Dios” (Papa Fco., Misa Crismal ‘13).
