Ascensión del Señor (2013)

ASCENSION DEL SEÑOR ‘13.

Jesús «subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre», confesamos en el Credo. Es la coronación de su vida y el comienzo de una forma nueva de estar entre nosotros, comenta el Papa Fco.

La Ascensión de Jesús ocurre concretamente en el Monte de los Olivos, cerca del lugar donde se había retirado en oración antes de la pasión, para permanecer en profunda unión con el Padre: una vez más, vemos que la oración nos da la gracia de vivir fieles al proyecto Dios.

De la narración de san Lucas que escuchamos en este día, podemos destacar dos elementos:

. En primer lugar, durante la Ascensión Jesús cumple el gesto sacerdotal de la bendición y los discípulos expresan su fe con la postración: Jesús es el único y eterno Sacerdote, que con su pasión traspasó la muerte y el sepulcro, resucitó y ascendió a los cielos; está ante Dios Padre, donde intercede por siempre a favor nuestro (Cf. Hb. 9,24).

Como afirma san Juan, Él es nuestro abogado.¡Qué bello es escuchar esto! Cuando uno ha sido convocado por el juez o tiene un juicio, lo primero que hace es buscar a un abogado para que lo defienda. Nosotros tenemos uno que nos defiende siempre, nos defiende de las insidias del diablo, nos defiende de nosotros mismos, de nuestros pecados.

Tenemos este abogado: ¡no tengamos miedo de acudir a él a pedir perdón, a pedir la bendición, a pedir misericordia! Él nos perdona siempre, nos defiende siempre. La Ascensión de Jesús al Cielo nos permite conocer esta realidad tan consoladora para nuestro camino: en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nuestra humanidad ha sido llevada ante Dios; Él nos ha abierto el camino; Él es como un guía cuando se sube a una montaña, que llegado a la cima, nos tira hacia él llevándonos a Dios. Si confiamos a Él nuestra vida, si nos dejamos guiar por Él estamos seguros de estar en buenas manos, en las manos de nuestro Salvador, de nuestro abogado.

En nuestra vida nunca estamos solos: El Señor crucificado y resucitado nos guía. Y con nosotros hay muchos hermanos y hermanas que en el silencio y la oscuridad, en la vida familiar y laboral, en sus problemas y dificultades, en sus alegrías y esperanzas, viven cotidianamente la fe y llevan al mundo, junto con nosotros, el señorío del amor de Dios, en Cristo Jesús resucitado, subido al Cielo, nuestro abogado.

. Un segundo elemento: san Lucas menciona que los Apóstoles, después de ver a Jesús ascender al cielo, regresaron a Jerusalén «con gran alegría.» Esto parece un poco extraño. El evangelista destaca la profunda alegría de los Apóstoles. ¿Por qué? Porque, con la mirada de la fe, entienden que, aunque no está ante sus ojos, Jesús permanece con ellos para siempre, no los abandona y, en la gloria del Padre, los sostiene, los guía e intercede por ellos.

        San Lucas dice que los discípulos permanecieron contemplando el Cristo que subía hacia Dios (cf. Hch. 1,9-10). Es una invitación a la contemplación del Señorío de Jesús, para tener de Él la fuerza para llevar y dar testimonio del Evangelio en la vida cotidiana: contemplar y actuar, ora et labora, nos enseña san Benito, ambas son necesarias en nuestra vida de cristianos. Los hombres vestidos de blanco, les instan a no quedarse inmóviles.

Tanto DON de Dios conlleva siempre una TAREA por nuestra parte. “Como el Padre me ha enviado,  así os envío Yo a vosotros”. Es la hora de la “Misión”. “Vosotros sois luz y sal y levadura”. “Caminad hacia la santidad, no os conforméis con una vida cristiana mediocre”

“Evangelizar supone celo apostólico. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria. Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma en una especie de narcisismo teológico… Y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad  espiritual: la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Vivir para darse gloria los unos a otros” (PAPA FCO.).

>> El camino es apasionante, capaz de llenar de sentido y felicidad la vida de cualquier persona, pero no es fácil. “Ser cristiano no ha sido nunca fácil y tampoco lo es hoy. Seguir a Cristo exige el valor de opciones radicales que con frecuencia van contracorriente” (J.Pablo II).

>> “Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y Él nos da esta fuerza…. Apostad por los grandes ideales, por las cosas grandes. Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces.… Jóvenes, poned en juego vuestra vida por grandes ideales” (Papa Fco.).

Vivamos intensamente  la novena de Pentecostés y preparemos la fiesta de la venida del Espíritu Santo del próximo Domingo. La Iglesia la dirige el Espíritu Santo.