Pentecostes (2013)

PENTECOSTES ‘13

Pentecostés es la fiesta del Espíritu.  También hoy nosotros estamos  reunidos en oración, con María la Madre de Jesús.

Tarde de Pascua en el Cenáculo.  Se les aparece el resu­citado. «Paz a vosotros» es el saludo de Jesús. Su carta de presentación: las llagas gloriosas.  «Les enseñó las manos y el costado».  Clima de gran alegría.

Les confía un encargo urgente: «Como el Padre me envió, así os envío yo». «Recibid el Espíritu Santo». Los capacita para esta tarea permanente en la Iglesia: proclamar el perdón, querer al que nadie ama,  y ser sus testigos.

La presencia de Jesús lo cambia todo. Jesús es fuente de vida, de alegría, de paz, de felicidad. El Resucitado les devuelve la fe y la esperanza.

        También sobre nosotros viene con fuerza el Espíritu Santo. Tenemos que estar dispuestos para acogerlo, para “dejarle hacer”.

Le necesitamos. La virtud cristiana es fruto de la presencia y la acción del Espíritu Santo. Se consigue por el camino de la oración y del amor, entrando por la puerta de la humildad.

Del corazón humano habitado por el Espíritu arranca  toda una sinfonía de vida cristiana: «amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio de sí». Son los frutos del ES. También la audacia, el coraje es fruto del Espíritu; es lo contrario a sentirnos acobardados, miedosos, para atrevernos a ser testigos y dar la cara por Jesús.

PAPA FCO.: “El Espíritu Santo siempre “nos mueve, nos hace caminar, empuja la Iglesia a ir hacia delante”.

Nosotros, sin embargo, “somos como Pedro en la Transfiguración: ‘¡Ah, qué bien estamos aquí, todos juntos!’”. “Que no nos molesten. Queremos que el Espíritu Santo se adormezca… queremos ‘domesticar’ al Espíritu Santo. La comodidad es mejor”, expresó el Papa.

“Esta tentación es todavía actual. Un solo ejemplo: pensemos en el Concilio: el Concilio fue una hermosa obra del Espíritu Santo. Piensen en el Papa Juan: parecía un párroco bueno y fue obediente al Espíritu Santo y convocó el Concilio. Pero después de 50 años, ¿hemos hecho todo lo que nos ha dicho el Espíritu Santo en el Concilio? ¿En esa continuidad del crecimiento de la Iglesia que fue el Concilio?

        No. No queremos cambiar. Es más: hay voces que quieren ir hacia atrás. Esto se llama ser testarudos -tercos-, eso se llama querer domesticar el Espíritu Santo, eso se llama convertirse en insensatos y tardos de corazón”, advirtió.

El Santo Padre señaló que lo mismo ocurre en la vida personal. “El Espíritu nos empuja a recorrer un camino más evangélico”, pero nosotros nos resistimos.

Probemos a preguntarnos: ¿estoy abierto al Espíritu Santo, le pido para que me ilumine, y me haga más sensible a las cosas de Dios?

Y ésta es una oración que tenemos que rezar todos los días: Espíritu Santo que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todos los días…. En este Año de la Fe preguntémonos si en realidad hemos dado algunos pasos para conocer mejor a Cristo y las verdades de la fe”

… Francisco exhortó a los fieles a “no oponer resistencia al Espíritu Santo.

“Es ésta la gracia que yo quisiera que todos nosotros pidiéramos al Señor: la docilidad al Espíritu Santo, a ese Espíritu que viene a nosotros y nos hace avanzar en el camino de la santidad…. La gracia de la docilidad al Espíritu Santo”.

+ El Espíritu Santo viene de nuevo sobre su Iglesia Y SOBRE CADA UNO DE NOSOTROS, para renovar, fortalecer, alentar y empujar con sus dones. NECESITAMOS dejarnos penetrar de su luz y de su fuerza.

CONTRACORRIENTE: “Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y Él nos da esta fuerza…. Apostad por los grandes ideales, por las cosas grandes. Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces.… Jóvenes, poned en juego vuestra vida por grandes ideales” (Papa Fco.).

ALEGRÍA: «El cristiano es un hombre y una mujer de gozo... Este gozo es «como una unción del Espíritu”.

Al querer «embotellarlo» y guardarlo solo para nosotros, se enferma y nuestro corazón se arruga y nuestra cara no transmite esa alegría sino nostalgia, melancolía no sana».

Y recordó que a veces estos cristianos melancólicos tienen cara de «pimientos en vinagre» más que de personas gozosas que tienen una vida bella”

Con la intercesión de la Virgen María, pedimos que realice en nosotros «aquellas mismas maravillas que obró en los comienzos de la pre­dicación evangélica» (Or. colecta).