2º Domingo de Adviento (2013)

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA‘13.

Celebramos a la Virgen,  como la toda santa, la que nunca ha tenido mancha alguna de pecado, porque es Inmaculada desde su Concepción. Y damos gracias a Dios, por haber querido embellecer el mundo y dignificar a la humanidad con la santidad y la hermosura de la Virgen María, Inmaculada, “la llena de gracia” (kejaritomene), la totalmente agraciada, Madre de Dios y Madre nuestra.

Al contemplar la belleza de la Virgen Inmaculada, nosotros nos sentimos dignificados y fortalecidos, porque no queremos ser esclavos del pecado, «La fe de María desata el nudo del pecado (cf. Ig, 56). ¿Qué significa esto? Los Padres conciliares han tomado una expresión de san Ireneo que dice así: «El nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe, lo desató la Virgen María por su fe». El «nudo» de la desobediencia, el «nudo» de la incredulidad» (Papa Fco.).

EVANGELlO: Veamos, brevemente, tres palabras del evangelio de la fiesta, una de las páginas más hermosas de la sagrada Escritura (Cf Homilía Benedicto XVI, 2005).

+ La primera palabra es el saludo del ángel a María: «Alégrate», «regocíjate». El NT es «evangelio», «Buena noticia» que nos trae alegría.  Y la alegría que hemos recibido no podemos guardarla sólo para nosotros. La alegría se debe compartir siempre, se debe comunicar. María corrió inmediatamente a comunicar su alegría a su prima Isabel. Y desde que fue elevada al cielo distribuye alegrías por todo el mundo.»La fe nos lleva siempre a la alegría. ¿Tengo la alegría de la fe?(PFco.) * Buen compromiso del Adviento: llevar alegría a los demás.

+ «No temas María» .La Virgen no dudó nunca del amor de Dios. No temas: «Tú llevas a Dios pero Dios te lleva a ti”. María «fue la mujer que dejó a Dios ser totalmente Dios en su vida». «Dejar a Dios ser Dios en nosotros», ésta es nuestra más profunda vocación.

        «No temas» nos dice también María hoy. Es posible que alguna vez surja en nosotros la tentación del cansancio o de la incredulidad. Nos vemos demasiado solos, nos asalta el desaliento. En esos momentos de oscuridad acudamos a la Virgen María, Ella sabe mucho de soledades y amarguras, pero sabe más de fortaleza, de fidelidad y de esperanza.

+ «Fiat», “hágase». María responde libremente: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Decía Juan Pablo II que «nunca la historia del hombre dependió tanto, como entonces, del consentimiento de la criatura humana». Dios entra en la historia pidiendo permiso a una mujer. «Dios no ha querido hacerse hombre ignorando nuestra libertad, ha querido pasar a través del «sí» de María. Dios le ha pedido: ¿Estás dispuesta a esto? Y ella dijo sí(PFco.) El «sí» de la Virgen hace que el Dios‑Hombre sea engendrado en el seno virginal de la doncella de Nazaret. Por el SI de María tendremos Nochebuena. Gracias a aquel SI podemos vivir con esperanza.

Para que Dios nazca hoy en ti, en tu corazón, en tu familia, Dios necesita tu «si». María nos invita a decir también nosotros este «sí», que a veces resulta tan difícil. Porque sentimos la tentación de preferir nuestra voluntad.

La encarnación de Jesús no es sólo algo del pasado; nos concierne personalmente. HOY, «Creer en Jesús significa ofrecerle nuestra carne, con la humildad y el valor de María, para que él pueda seguir habitando en medio de los hombres; significa ofrecerle nuestras manos para acariciar a los pequeños y a los pobres; nuestros pies para salir al encuentro de los hermanos; nuestros brazos para sostener a quien es débil y para trabajar en la viña del Señor; nuestra mente para pensar y hacer proyectos a la luz del Evangelio; y, sobre todo, ofrecerle nuestro corazón para amar y tomar decisiones según la voluntad de Dios. Todo esto acontece gracias a la acción del Espíritu Santo. Y así somos instrumentos de Dios para que Jesús actúe en el mundo a través de nosotros» (Papa Francisco).

Nuestros sentimientos hacia Ella en el día su fiesta podrían ser:

1) Felicitarla y alegrarnos de que Dios la haya elegido para Madre y la haya hecho tan grande, tan llena de gracias y dones sobrenaturales desde el primer momento de su Concepción. 2º) ¡Cómo nos gustaría contagiar esta fe a los jóvenes! Estamos llamados a ser capaces de convencer del valor de nuestra fe cristiana a las nuevas generaciones con la sinceridad de nuestro testimonio y con la elocuencia de una vida fervorosa y santa.

3) Dios ha hecho a María icono y modelo nuestro, modelo de santidad. Así quiere Dios que seamos todos sus hijos. «Mantengamos la esperanza» “acogiéndonos mutuamente los unos a los otros, como Cristo nos acogió«(2ª lect.).

No queramos ser esclavos del pecado, sino «santos e irreprochables… por el amor».