II DOMINGO DEL TO. 19-I-14
II DOMINGO DEL TO. 19-I-14
El testimonio de Juan, preparado por la 1ª lectura, nos ofrece una confesión de fe acerca de Jesús. Nos presenta su identidad y su misión con tres títulos:
– Primer título: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Palabras que han recorrido las generaciones de cristianos en la liturgia y permanecen hasta hoy en la Eucaristía. Jesús es el Cordero Pascual, que pone fín al estado de ruptura entre la humanidad y Dios. Esta frase expresa el amor, la entrega, el sacrificio, el sufrimiento y el triunfo de Cristo.
– El segundo título que da Juan Bautista a Jesús es :“Este es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”. Jesús fue el hombre que se dejó conducir por el Espíritu Santo y ofrecer un bautismo que limpia del pecado, nos da la dignidad de hijos de Dios, y nos transforma en templos vivos del Espíritu Santo.
– Tercer título:«Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios». Cristo en la plenitud de su divinidad. Juan da testimonio porque al bautizar a Jesús en el Jordán, escuchó las palabras: «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias».
La narración de san Juan nos sugiere responder, desde la oración y la vida, con dos actitudes: contemplación y testimonio.
Contemplación. Contemplación del misterio de Cristo: la mansedumbre del Cordero Pascual y la misión del Siervo sufriente que va a realizar la redenciaón universal. Es el Hijo de Dios. Adoración.
Testimonio. Encontrarnos con Jesús nos compromete a darlo a conocer a los demás, con nuestro estilo de vida y con nuestras palabras. Ver y dar testimonio.
Cristo cuenta con nosotros. “Hay que meterse en la vida y no mirarla pasar desde el balcón”. “Prediquen siempre el Evangelio y, si fuera necesario, ¡también con las palabras!. Pero, ¿cómo?: con el testimonio!”. El Papa Francisco entusiamaba en Rio de Janeiro a los jóvenes cuando les decía: “Evangelizar es dar testimonio en primera persona del amor de Dios, es superar nuestros egoísmos, es servir inclinándose a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús. Jesús no solo nos envía sino que nos acompaña. Está siempre a nuestro lado en esta misión de amor.
Tres palabras: Vayan, sin miedo, para servir. Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas, no tengan miedo de ser generosos con Cristo, de dar testimonio del evangelio. Llevar el evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo. Jesucristo cuenta con ustedes. La Iglesia cuenta con ustedes. El Papa cuenta con ustedes». «El Evangelio es para todos». «Que María, Madre de Jesús y Madre nuestra, les acompañe siempre con su ternura” (Papa Francisco en la JMJ).
