DOMINGO 7 TO/A. 23-2-14

DOMINGO 7º TO/A. 23-2-14
            Con el Evangelio de hoy, estamos ante la clave de la enseñanza moral de Jesús. El domingo pasado vimos cuatro antítesis: no matar, el adulterio, el divorcio y los juramentos. Hoy vemos la quinta y sexta. El nuevo estilo de vida propuesto por Jesús incluye el perdón y el amor a los enemigos.
Jesús desbarata la lógica de la ley del talión que pide ojo por ojo, diente por diente, y propone a sus discípulos una opción radical que acabe con la espiral de violencia: Romper la dinámica de la venganza y el odio, y “vencer al mal a fuerza de bien” (Rm 12, 21); unas relaciones nuevas cimentadas en el amor sin límites que nos asemeja a Dios. “No cabe duda: el amor a los enemigos es quizá, desde un punto de vista humano, la exigencia más difícil de Jesús y, sin embargo, al mismo tiempo se trata de uno de los principales mandamientos cristianos, enraizado en la esecia más íntima del misterio cristiano y por ende, signo distintitvo de la conducta cristiana. Este mandamiento es lo propio y lo nuevo cristiano” (Card. Kasper, La misericordia, p. 137). Es el ideal evangélico que llevado a la práctica, proporciona una gran alegría.
Para los dicípulos la razón de su actuar no es la letra de la ley, sino el comportamiento de Dios. Han de actuar contra toda lógica humana, repondiendo al mal con el bien, amando y orando incluso por los enemigos, porque Dios actúa así. Ese Dios que nos “primerea en el amor” (Papa Francisco). “Sed perfectos como vuestro Padre” (Evang.) Una santidad y perfección de amor. ¿Somos hijos de Dios? Pues,  seamos como Él, amemos y obremos como Él. Con un amor gratuito, generoso, incondicional, desinteresado, universal, desbordante, efectivo. Amor sin límites, amor a todos, que se sobrepone a todas las dificultades y se reafirma en todas las circunstancias.
– ¿Es posible vivir y practicar este Evangelio? Es posible, con la gracia de Dios. Dejando actuar al Espíritu Santo en nosotros. Con la oración que es escucha de la Palabra, y la frecuencia de los sacramentos. «Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios» (2ª lect.). El camino es apasionante, capaz de llenar de sentido y felicidad la vida de cualquier persona, joven o adulto, pero no es fácil. “Ser cristiano no ha sido nunca fácil y tampoco lo es hoy. Seguir a Cristo exige el valor de opciones radicales que con frecuencia van contracorriente” (J.Pablo II). “Él nos da el valor para caminar contra corriente.  Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y Él nos da esta fuerza” (Papa Francisco).