3º Domingo de Cuaresma 2014

TERCER DOMINGO DE CUARESMA/ A. 23-III-14.

Los próximos domingos se leen las páginas del evangelio de san Juan, en las que se basaban tradicionalmente las tres grandes catequesis que preparaban a los catecúmenos. A a recibir, en la Vigilia Pascual, los Sacramentos de la Iniciación Cristiana.  A nosotros, en esta Cuaresma, nos conducen a celebrar el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección de Cristo, a renovar las promesas bautismales y a revitalizar nuestro seguimiento e imitación del Señor. Cristo es el agua viva que sacia nuestra sed existencial (samaritana); Cristo es la luz que alumbra y da sentido a la vida (curación del ciego); Cristo es la Vida (resurrección de Lázaro).

Hoy el Evangelio nos cuenta el encuentro de Jesús con la samaritana. Jesús se le presenta como la verdadera agua que sacia la sed del ser humano.“¡Si conocieras el don de Dios!”  “El que beba del agua que Yo le daré nunca más tendrá sed”. Cristo es el don de Dios que nos libera de la sed. Jesús es esa agua que aquieta el corazón, satisface, humaniza, diviniza. Es fuente de felicidad y manantial del agua viva del Espíritu, y nos busca para que apaguemos nuestra sed en Él.

En la mujer samaritana nos podemos identificar todos. El ser humano está sediento de muchas cosas; sed de Dios; su vida está llena de inquietudes, fracasos, placeres que se esfuman, angustia. Le sucede como a la Samaritana, que a pesar de tantos amores, a pesar de tan alto nivel de vida… siente el vacío, no es feliz. Algunos tienen de todo, pero les falta todo porque les falta Dios.         Jesús“tiene sed de que tengamos sed de Él” (San Agustín). Sabe de nuestras insatisfacciones, conoce los falsos pozos donde buscamos aguas que nunca acaban de saciarnos y cómo nos evadimos para, como la samaritana, no enfrentar la verdad de nuestra vida. Las 3Gs que nos apasionan: ganar, gastar, gozar.

¿Dónde y cómo saciar esa sed?

        Encuentro con Cristo: “Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1). Vida sacramental.

Escucha de la Palabra:”Si hoy escucháis la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón” “Que florezca una nueva etapa de mayor amor a la Escritura, con una lectura orante y fiel” (VD)

Adorando “en espíritu y verdad”: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan… Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración”(EG 262)

Siendo testigos: La mujer abandona el cántaro, ya tiene a Jesús, la fuente del agua verdadera y se va corriendo a la ciudad a anunciarlo con obras y palabras. Llevar el Evangelio de Jesús a los ateos, a los indiferentes, a los agnósticos. Anunciar el amor misericordioso de Dios buscando a las personas —en particular a los jóvenes— allí donde viven, trabajan y pasan el tiempo libre.“La samaritana, apenas salió de su diálogo con Jesús, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús «por la palabra de la mujer» (Jn 4,39)” (EG 120). Su testimonio suscita en otros el atractivo por Jesús. “Ser discípulo misionero”. “El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su  misericordia y de su amor” (JMJ, Rio).