5º Domingo de Cuaresma 2014

DOMINGO QUINTO DE CUARESMA. 6-IV-14

Cercanos a la Fiesta de la Pascua, ante el sepulcro de Lázaro y ante todos los sepulcros de este mundo, ante el temor de la muerte y ante todas las muertes, físicas y espirituales, aparece la persona de Cristo que proclama:«Yo soy la resurrección y la vida… ¿Crees esto?». Destaquemos TRES RASGOS:

Humanidad: En el Evangelio de hoy destacan los rasgos de la humanidad de Jesús: Es amigo y cultiva la amistad. “Señor, tu amigo está enfermo”. Sufre la pérdida dolorosa de alguien muy querido, “se le conmovieron las entrañas”; llora y confía en Dios; “mirad cómo le quería”. Marta dialoga con Jesús y va luego al encuentro de María:”El Maestro está ahí y te llama”. Los evangelios están llenos de la humanidad y de la cercanía de Jesús.

Divinidad: “Yo soy la resurrección y la vida”. Hoy Jesús se dirige a cada uno de nosotros: «Si crees en mí, aunque hayas muerto vivirás”. Se puede estar muerto antes de morir: la muerte de nuestra amistad con Dios por el pecado, la muerte de nuestros ideales más nobles, la muerte del corazón, sin fuerza, ni esperanza ni voluntad para luchar. Si crees en mí, vivirás.

Aunque te sientas hundido por ídolos de muerte como el peso de la losa del sepulcro; aunque, como Lázaro, te sientas atado, Jesús viene a sacarte de tu sepulcro y de tus miedos. “Yo mismo abriré vuestros sepulcros, os infundiré mi Espíritu y viviréis” (1ª lect.)

¿De qué sepulcro, de qué ataduras me tiene que sacar y soltar el Se or? Jesús me ofrece una vida nueva que triunfe sobre todo lo que en mi haya de muerte, de pecado,  de mentira, de egoísmo, de tristeza. “ No amar es quedarse en la muerte” (1Jn, 3, 15).  “Quien practica la misericordia, no teme a la muerte” (Papa Francisco).

Hoy, quizás, necesitamos que Cristo nos ayude a salir del sepulcro del “acostumbramiento” que nos acecha peligrosamente. Nos estamos a costumbrando a la violencia, a los parados y a los pobres que llenan la ciudad; al “desimportarnos” los unos a los otros; a la rutina en la vida matrimonial y en la vida religiosa; a la mentira, a la corrupción, etc. Nos estamos acostumbrando a vivir en una sociedad paganizada, a que muchos niños crezcan sin religión, a que desaparezcan los verdaderos valores. ¿Nos estaremos acostumbrando?. “El acostumbramiento nos anestesia el corazón… La Cuaresma se presenta como ese momento fuerte para sacar el corazón de la rutina y de la pereza del acostumbramiento” (Card. Bergoglio).

Esperanza: ”Hay esperanza para tu futuro” (Jer 31, 17). “El que está vivo y cree en Mi, no morirá”. Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida. La muerte no tiene la última palabra. La última palabra la tiene Dios. Correspondamos a su amor, trabajando por la “cultura de la vida” y llenando el mundo de los frutos del Espíritu Santo: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, fidelidad, bondad, generosidad (Ga 5, 22).

DOMINGO QUINTO DE CUARESMA