Domingo de Pascua de Resurrección (2014)
DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN, 20-IV-14
Amanecía el domingo cuando aquellas mujeres, que amaban tanto a Jesús, fueron a visitar el sepulcro. “No está aquí, ha resucitado”. El Señor nos “primerea” en el amor”. “Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón. Y esto lo puede hacer el amor de Dios” “Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos” (Papa Francisco). A lo largo de cincuenta días, celebraremos la Pascua de Cristo y nuestra Pascua.
Cristo vive, está vivo, es el Viviente. La Resurrección no es sólo un hecho del pasado. Participar en la Resurrección es para nosotros renovación y vida nueva: “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba” (2ª lect.). Necesitamos que el Señor glorioso nos comunique el don del Espíritu Santo, para hacer la Pascua, el “paso”: de la lejanía en el seguimiento a Jesús a la cercanía de su amistad, de la tibieza y mediocridad al fervor, del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte, del Espíritu sobre la carne, del hombre nuevo de la gracia, sobre el hombre viejo del pecado. Así volverá a ser bella y santa la creación de Dios.
Celebremos, pues, esta Pascua como un verdadero encuentro con el Resucitado. “Ver y creer”. «No temáis», «Alegraos», «ld y anunciad», nos repite Jesús. ”Resucitemos con Él”. “No seáis nunca hombres, mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino que nace de haber encontrado a una persona, Jesús, que está en medio a nosotros; nace del saber que, con Él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables y ¡hay tantos!. Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que Él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y por favor, no os dejéis robar la esperanza que nos da Jesús” (Francisco).
Los apóstoles vieron, creyeron y se convirtieron en testigos de Cristo Resucitado. Cada uno de nosotros, sin miedos ni complejos, ha de ser TESTIGO de la Resurrección. Y debe “salir corriendo” para dar la noticia. La muerte paraliza, la vida impulsa a comunicarla.
+ Los cristianos Orientales se saludan en esta noche/día: ¡Cristo ha resucitado!- R/ ¡Verdaderamente ha resucitado! Acompañados de santa María …¡Feliz Pascua de Resurrección para todos, en la alegría de Cristo Resucitado!
