31.- HOMILIA DE LOS PAPAS.

web

Las llagas gloriosas de Cristo resucitado:

En el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen,
porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros,
y son indispensables para creer en Dios.

No para creer que Dios existe,
sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad.

San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado, guiado del Espíritu. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; por eso a mí me gusta pensar en él como el Papa de la docilidad al Espíritu Santo.

San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.

Fuente:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=35278