DOMINGO 4º DE PACUA 2014

DOMINGO 4º DE PACUA/A: EL BUEN PASTOR. 11-V-14

La imagen del Buen Pastor es muy utilizada y querida en el mundo bíblico.  Dios es el Pastor de su pueblo; el Señor guía, orienta, protege,  ayuda. Jesús es el Buen Pastor y el que hace buenos a todos los pastores. El buen pastor debe “oler a oveja”: No significa vivir en la suciedad ni vivir aborregados. Significa vivir, “manteniendo los lazos de la fraternidad sacerdotal”, en cercanía con el rebaño que Dios confía a los pastores. Es la “caridad pastoral”, “el medio primordial de la santificación de los pastores” (LG 41b); esa relación personal que llama, conoce a las ovejas y le conocen, camina delante de ellas. “Oler a oveja” conlleva, salir a buscar a la oveja perdida, cargarla sobre los hombros y devolverla al redil; estar cerca de las que sufren, preparar buenos pastos, darles el don de una vida interminable y eterna. Consiste en ser pastores enriquecidos con capacidad de mansedumbre,  alegría, perdón, paciencia, humildad, generosidad y valentía. Esto es lo que hizo Jesús:  Amoris officium (San Agustín).“Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio”. Jesús es la Puerta de las ovejas. Garantiza la seguridad de que no perecerán para siempre y de que nadie podrá arrebatarlas de su mano.

El Ministerio es un carisma de totalidad. Por su servicio y entrega incondicional necesita apoderarse de toda la vida. Hay tres signos que lo expresan: El celibato, la consagración a Cristo de por vida y la dedicación de su tiempo y sus mejores energías para el Ministerio. El sacerdote no es un “funcionario” de lo sagrado.

“Sed pastores con olor a oveja en medio del rebaño para ir a las periferias donde hay sufrimiento”. De las vestiduras sagradas y del ungüento con que el sacerdote es ungido, el Papa concreta la riqueza de su simbolismo: “El sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que le ha sido encomendado, y llevando sus nombres grabados en el corazón. ¡Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre nuestros hombros y en nuestro corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires! El ungüento precioso que unge la cabeza se derrama y alcanza «las periferias». El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos y para los que están tristes y solos. La unción  no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que el aceite se pondría rancio…, y el corazón amargo” (Papa Francisco).

+ Hoy es la Jornada por las Vocaciones para la vida consagrada y el Ministerio sacerdotal: Rezar por las vocaciones. Agradecer a Dios por los sacerdotes beneméritos -tantas veces en un servicio humilde y escondido-, y por las personas consagradas. Acompañar a los sacerdotes con el afecto y con la oración.