Domingo 4º de Adviento
En el 4º Domingo de Adviento, con el Evangelio de san Lucas, la Iglesia nos invita a prepararnos contemplando la belleza de la Madre de Jesús, nuestra Madre, «llena de gracia». ¡Ero cras!
– «Alégrate», «regocíjate». El NT es «evangelio», «Buena noticia» que nos trae alegría. María nos ayuda a vivir el Evangelio de la alegría en la familia, en el trabajo, en la parroquia y en cualquier ambiente.
– «No temas María» .La Virgen no dudó nunca del amor de Dios. «No temas» nos dice a nosotros. Además, «sabemos que en el momento del sufrimiento profundo, en el momento de la última soledad, de la muerte…, el único seguro válido es el que nos viene del Señor, que nos dice también a nosotros: «No temas, yo estoy siempre contigo». (Benedicto 16).
– «Hágase». María responde libremente: «Hágase en mí según tu palabra». María vive de la Palabra, envuelta, sumergida, empapada en la Palabra de Dios. Por el SI de María tendremos Nochebuena.
La encarnación de Jesús no es sólo algo del pasado; nos concierne personalmente. HOY, «creer en Jesús significa ofrecerle nuestra carne, con la humildad y el valor de María, para que él pueda seguir habitando en medio de los hombres; significa ofrecerle nuestras manos para acariciar a los pequeños y a los pobres; nuestros pies para salir al encuentro de los hermanos; nuestros brazos para sostener a quien es débil y para trabajar en la viña del Señor; nuestra mente para pensar y hacer proyectos a la luz del Evangelio; y, sobre todo, ofrecerle nuestro corazón para amar y tomar decisiones según la voluntad de Dios. Todo esto acontece gracias a la acción del Espíritu Santo.Y así somos instrumentos de Dios para que Jesús actúe en el mundo a través de nosotros» (Papa Francisco).
«Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa» (Misa de Nochebuena). Hay razones para la esperanza. No se puede VIVIR BIEN sin principios ni valores morales. Llenos de noche, buscamos la Luz, buscamos a Dios. Navidad es la prueba de que Dios nos ama.
Urge recuperar la Navidad. La tenemos secuestrada por el consumo, la apariencia, los excesos y la rutina. Navidad<>Vanidad. Celebremos la Navidad cristiana, religiosa: «DIOS CON NOSOTROS» (Mt 1,23). Navidad es la fiesta del encuentro con Jesús. Dios hecho ternura. Dios acariciando nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra pequeñez.Una Navidad con Cristo, con la familia, con los hermanos, con los más pobres, en «projimidad» ante cualquier necesidad humana. En la alegría, el perdón, la solidaridad y el amor; donde el mejor regalo de Navidad y de Reyes, sea JESÚS.
Para encontrarte con Jesús hazte pequeño. Despójate de toda pretensión. Ve a lo esencial. Abájate, no le tengas miedo a la la humildad. FELIZ NAVIDAD.
