18 de Enero de 2015 Jornada Mundial de las Migraciones Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
¡Hermoso relato de vocación! Llamar, encontrarse, seguir. ¿Qué buscáis?, pregunta el Maestro.Un encuentro personal, un conocimiento mutuo directo; el Maestro invita y ellos aceptan, quieren vivir como Él. Un encuentro que cambia la vida porque responde a las inquietudes más grandes del corazón. Juan tuvo una experiencia de ver, tocar, de escuchar, de estar con el Señor y quedar marcado por el encuentro. Para expresar la fascinación que el Maestro les causó, anota el detalle de la hora: «Eran las cuatro de la tarde».
«Este es el Cordero de Dios».Andrés, conducido a Jesús por Juan Bautista, queda entusiasmado de ese encuentro con Él y hace de «puente» y se lo comunica a Simón: «Hemos encontrado al Mesías». Y lo presenta a Jesús, «lo llevó a Jesús»; como en la primera lectura el secerdote Elí hace de «puente» para Samuel y «lo lleva a Dios». Una fe contagiosa, supieron comunicarla. Dios se sirvió de ellos para que otros llegaran a Él.
Para Andrés, Juan y Pedro, para Felipe y Santiago, la novedad de su vida consistió en entablar una relación de amistad con Jesús, en seguirlo, en compartir su suerte y colaborar en su causa. Seguir a Jesús y estar con Él. La fe es un encuentro personal. Ser cristiano, vivir la fe, es «revestirse de Cristo»(2Co 5,17). Tener fe es como estar enamorado.Afirmaba el Beato Pablo Vl: «Las comunidades cristianas sólo se renovarán cuando conviertan a Jesucristo en el centro de su vida».
Cuando se vive la fe como una relación amistosa con el Se or, todo cambia. ¿Somos los cristianos personas de ilusiones y esperanzas, que contagiamos ilusión y esperanza, entusiasmados con el ideal del Evangelio, como camino de felicidad y fuente de alegría?. Seamos agradecidos y tengamos hoy un recuerdo de todas las personas que -con coherencia y «ejemplaridad»-, han hecho de «puentes» en nuestra vida, nos han hablado de Dios y nos han conducido hasta Jesús: padres, abuelos, maestros, sacerdotes, catequistas, amigos, etc. Nos llevaron a Jesús y nos hicieron ver que merecía la pena seguirle y vivir de su amistad.
Es imposible que uno que tiene fe en Jesús, no lo dé a conocer. La fuerza del Espíritu nos empuja.»Una Iglesia ‘en salida’, con las puertas abiertas, para llegar a las periferias humanas» (EG 46).»No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. No os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe».
Hoy se celebra la Jornada eclesial del emigrante y refugiado con este lema del Papa Francisco: «Iglesia sin fronteras, Madre de todos»: Oración, acogida, ánimo, ayuda, fraternidad. Participemos rezando en el Octavario de Oración por la Unidad de los cristianos, que comienza hoy: «Para que todos sean uno y el mundo crea…» (Jn 17,20).
