DOMINGO 25 DE ENERO DE 2015
«Venid conmigo». Jesús nos llama por nuestro nombre. Lo importante es estar con Él, compartir su estilo de vida. Nos invita a seguirle. «Cuento contigo». «Sígueme, y el que no está con él está contra él. Nos pone ante la posibilidad de escoger entre la luz y las tinieblas. Desconocemos adónde nos quiere llevar… Todo lo que sabemos es que para los que aman al Señor todo concurre para su bien.»(Santa Teresa Benedicta de la Cruz)
«Está cerca el Reino de Dios». La palabra clave del anuncio de Jesús es: Reino de Dios. Sin embargo, Reino de Dios no es una cosa, una estructura social o política, una utopía. El Reino de Dios es Dios. (Cf Card. Ratzinger). Jesús anuncia a Dios; proclama su cercanía y su presencia. Reino de Dios quiere decir: Dios existe. Dios vive. Dios está presente y actúa en el mundo, en nuestra vida, en mi vida. Esta criatura, el hombre, es tan importante a los ojos de Dios, que Dios se ocupa y preocupa de nosotros. Tarea fundamental, es hacer presente esta realidad de un Dios que vive, de un Dios que nos conoce y nos ama, en cuya mirada «vivimos, nos movemos y existimos», un Dios que espera la respuesta de nuestro amor.
El encuentro con Dios es lo más decisivo. El verdadero problema de nuestro tiempo es la «crisis de Dios», la ausencia de Dios (J. B. Metz). Lo «único necesario» para el hombre es Dios.Papa Francisco: «No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón. La vida con Él se vuelve mucho más plena y con Él es más fácil encontrarle un sentido a todo» (EG 266)
«Convertíos y creed en el Evangelio». Convertíos, venid conmigo y creed: esta es la se al de que el Reino está cerca. La primera conversión es la fe. Ser más creyentes, mejores creyentes.
Cambiar de mentalidad, poner en tela de juicio el propio modo de vivir, caminar contra corriente, dejar entrar a Dios en los criterios de la propia vida, no juzgar ya según lo que se lleva… Significa dejar de sentirse justificados en actos dudosos, ambiguos, malos, por el hecho de que «todos lo hacen»; comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios; por tanto, tratar de hacer el bien, aunque sea incómodo, no estar pendientes del juicio de los demás, sino del juicio de Dios; buscar un nuevo estilo de vida, una vida nueva.La conversión es la opción por la verdadera libertad. Conversión, significa salir de la autosuficiencia, admitir y aceptar la propia indigencia, -la necesidad que yo tengo de los demás y la necesidad de Dios-, de su gracia, de su perdón, de su amistad.
