1º Domingo de Cuaresma. 22 de febrero de 2015.
Jesús nos invita de nuevo en esta Cuaresma: «Convertíos y creed en el Evangelio» (Evang). Cuarenta días para preparar la Pascua. Ponerse a tono con lo esencial. Coherencia. Tiempo de renovación, pero sobre todo «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros… La actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia, uno de los desafíos más urgentes. La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.
- «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) La Iglesia. Cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. En Él no hay lugar para la indiferencia.
- «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) Las parroquias y las comunidades. En estas realidades ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo y que conocemos a los miembros más débiles, pobres y pequeños, y nos hacemos cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31). … La misión es lo que el amor no puede callar… ¡Cuánto deseo que nuestras parroquias, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia!.
- «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) La persona creyente. También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. ¿Qué podemos hacer? 1) Podemos orar. 2) ayudar con gestos de caridad. 3) el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión.
Pido a todos que vivamos la Cuaresma como un camino de formación del corazón (Benedicto XVI). Tener un corazón misericordioso; un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu. Por eso, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: «Fac cor nostrum secundum Cor tuum»: «Haz nuestro corazón semejante al tuyo» (Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). Un corazón fuerte y misericordioso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.(Del Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015)
Más silencio para escuchar y hablar a Dios; más ayuno para dominarte; más limosna y fraternidad. Posibles acciones: Limosna: Sobre solidario. Ayuno: Hora solidaria. Oración: Un tiempo para rezar.
