3er Domingo de Cuaresma. 8 de marzo de 2015.

 

«Un escándalo en el Templo».Cambiamos de evangelista. San Juan nos orienta para conocer, amar y seguir a Cristo en el camino hacia la Pascua. Presenta a Jesús como el nuevo templo donde Dios habita, destruido en la cruz y reconstruido a los tres días. «El hablaba del templo de su Cuerpo». Encarnación. Jesús es el lugar del encuentro de la persona humana con Dios. A Él nos acercamos para encontrarnos con Dios; gracias a su Espíritu adoramos «en espíritu y en verdad». Su muerte es el mayor servicio, y su resurrección es la mayor manifestación de la gloria de Dios.

 

Por el Bautismo, somos «piedras vivas» de este Templo, y manan para nosotros torrentes de agua viva (cfr. Jn 19,34). Este templo de su Cuerpo, destruido y reconstruido, es el signo que Dios nos ofrece en la cuaresma para que creamos en Él. «Cristo Crucificado, escándalo … , necedad. .. Para los llamados: fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (2ª lect.). Dios en la cruz nos ha desconcertado. En la cruz el poder de Dios es debilidad, entrega callada, sacrificada, manos abiertas y traspasadas. Sabemos por la fe que la debilidad del amor crucificado de Dios es la fuerza suprema, y la locura de su humillación es la sabiduría suprema de la cruz.

 

El Templo era el corazón del pueblo judío, el centro de su vida religiosa y moral. El gesto de Jesús con un látigo contra los mercaderes, no es un gesto de ira y venganza sino de celo y pasión por Dios y su casa. «El celo de tu casa me devora».»Ya no habrá mercaderes», había dicho Zacarías. Jesús expulsa a todos los traficantes de la casa de oración. Intransigente con el mal, nunca pacta con él. Para nosotros resulta una llamada a la autenticidad, a la seriedad en la relación con Dios: a no convertir a Dios en un ídolo, a no utilizar su nombre para intereses rastreros y servirse de Dios en lugar de servir a Dios. ServirLe, no servimos de Él.

 

La lucha contra el mal es, sobre todo, una opción positiva, una adhesión al Bien que es Dios mismo. No somos la religión de los «Noes». Cumpliendo los mandamientos decimos «sí a Dios» (1ª lect.) Y reafirmamos la alianza, el pacto de amor que Dios hizo con nosotros en el bautismo.

 

«Jesús sabe lo que hay dentro de cada hombre» (Evang.). Pienso en la purificación de este  templo que soy yo, y somos cada uno de nosotros: Ahora mismo, ¿te descubres con alguna dependencia que no es del agrado de Dios?

 

Papa Francisco: La gran amenaza, «es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad». Se desarrolla la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo. Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera del corazón como «el más preciado de los elixires del demonio»… ¡No nos dejemos robar  la alegría evangelizadora!» (EG83). Primera Javierada. San Francisco Javier, guía y modelo de nuestra purificación, amor, entrega y seguimiento de Jesús.