5º Domingo de Cuaresma. 22 de marzo de 2015.
«Os aseguro, que si el grano de trigo» (Jn 12, 20). Cristo, -probado en todo como nosotros menos en el pecado (Hb 4,15)- tiene miedo, no goza con el dolor; al contrario, «a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte» (2ª lect,).
Ha llegado «su hora». Jesús plantea su pasión y muerte como una glorificación. Él mismo es el grano de trigo que ha de ser enterrado para dar fruto abundante. La cruz no es una escuela de sufrimiento, sino una escuela de amor. El grano de trigo muerto en el Calvario germina en flor de Pascua y en fruto de Salvación.»No hay amor más grande que dar la vida…»
Jesús invita a sus seguidores a vivir según esta misma ley paradójica: para dar vida es necesario «morir». «El que se ama a si mismo se pierde…».
¡Cuántas veces, nosotros, ponemos resistencias a la cruz!. Tiene vida más completa, el que es capaz de darla. Nuestra vida para Dios. Saber morir es destruir las raíces de pecado del corazón; enterrar el egoísmo, el orgullo y la vanagloria; liberarte de lo que sientes que te esclaviza, cultivar el servicio, el amor y la entrega generosa. Saber morir es arrancar el pesimismo y la angustia, aunque sea -como Jesús-, con gritos y con lágrimas, y ponerse en manos de Dios, sentirse hijos del Padre, encomendarle nuestra salud, nuestras preocupaciones. Saber morir es amar a Dios con todo el corazón y vivir en su gracia y en su paz.Acércate al sacramento del perdón y acoge la misericordia de Dios, que nunca se cansa de perdonar.
DIA DEL SEMINARIO: ¿»Señor, qué mandáis hacer de mí? (Santa Teresa de Jesús)
«Pastores según el corazón de Dios» (Jer 3,14), asemejados a Cristo, Buen Pastor, dispuestos a «oler a oveja». Hoy es un día para rezar, contemplar y agradecer la grandeza de la vida sacerdotal, vivida en unión con Jesucristo, ofrecida a Dios y ofrecida generosamente para el servicio de los demás. ¡Cuántos actos de servicio y de amor, poniendo delante el mensaje del Evangelio y el Espíritu de Jesús!.Hombres de Dios, que hacen «mirar a Dios», para acercar a los hombres al amor de Dios, a Jesucristo, a su intimidad, a su Salvación. Trascendencia. Hombres para los demás, encarnados, metidos entre el pueblo, sin huídas. Capaces de leer los ‘signos de los tiempos’.Atentos y disponibles, con humor y amor, con paciencia y bondad. Es la caridad pastoral, «officium amoris» (san Agustín), servicio de amor.
Hoy rezamos por los seminaristas:»Reconozcan lo que hacen. Imiten lo que celebren…No se cansen de ser misericordiosos…No se avengüencen de dar ternura a los ancianos…Ejerzan con alegría y caridad la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de gustar a Dios y no a ustedes mismos. Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios.Tengan siempre ante sus ojos el ejemplo del Buen Pastor». (Papa Francisco). Misericordia y cercanía. Con mucha humildad: Llevamos el tesoro del ministerio en vasos de barro, para que se vea que una gracia tan extraordinaria procede de Dios (Cf. 2Co 4,7).
Dios bendiga al Seminario: seminaristas y formadores. San José, protector, para cuidar lo más sagrado de la Iglesia. Que no falte nuestra oración constante por las vocaciones. «A tiempos recios, amigos fuertes de Dios» (Sta. Teresa).
