DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN
«Ha resucitado». El ángel de la resurrección comunica el reflejo de la luz que ilumina la Humanidad del Resucitado. Las fieles mujeres -la Iglesia que ama-, reciben el anuncio. «Id a Galilea», donde todo comenzó para vosotros. Cristo ha resucitado. Y está vivo y activo en la Iglesia y en el mundo. La muerte no tiene la última palabra sobre la Historia. Dios actúa en la Historia, aunque nosotros, los hombres y mujeres de nuestro tiempo, tengamos «Alzheimer espiritual» y olvidemos la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’.O suframos la conciencia de derrota que nos convierte en «pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre», como quien vive una «Cuaresma sin Pascua».
Porque Cristo ha resucitado, el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma; el amor de Dios despierta nuestra fe y nos urge a buscar al Señor deprisa. Él puede transformarnos y hacer florecer y resucitar las zonas muertas del corazón. Y devolvernos la ilusión y los ideales altos: «Su amor entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos» (Papa Francisco).
Resucitar es andar en vida nueva: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» (Lc 24, 5). ¡Cuántas veces en nuestro camino diario necesitamos que nos digan: «¿Por qué estás buscando entre los muertos al que está vivo?» Porque buscamos la vida entre las cosas muertas, caducas; las cosas que pasan. Para salir de nuestras zonas de tristeza y abrirnos a los horizontes de la alegría y de la esperanza. Aquella esperanza que remueve las piedras de los sepulcros y anima a anunciar la Buena Nueva, capaz de generar vida nueva.
Necesitamos escucharlo cuando nos cerramos en cualquier forma de egoísmo o de autocomplacencia; cuando nos dejamos seducir por los poderes terrenos y por las cosas de este mundo, olvidando a Dios y al prójimo; cuando ponemos nuestras esperanzas en las vanidades mundanas. Esta Pascua es para que nos dejemos tocar por el estupor del encuentro con Cristo resucitado y vivo, por la belleza y la fecundidad de su presencia.
«Hoy nos dirige también a nosotros este interrogante. Tú, ¿por qué buscas entre los muertos a aquel que está vivo, tú que te cierras en ti mismo después de una derrota y tú que no tienes más fuerza para rezar? ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que te sientes solo, abandonado por los amigos y quizás también por Dios? ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que has perdido la esperanza y tú que te sientes prisionero de tus pecados? ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que aspiras a la belleza, a la perfección espiritual, a la justicia, a la paz?» (Papa Francisco).
Necesitamos escuchar de nuevo y recordarnos mutuamente la advertencia del ángel! ¡Él está vivo! ¡No busquemos entre los muertos al que está vivo! Pascua: Urgencia de encontrarnos con el Señor Resucitado y urgencia de darlo a conocer a los demás.
+ ¡Feliz Pascua de Resurrección en la alegría de Cristo Resucitado! Regina coeli laetare… Imitemos a los cristianos Orientales que se saludan: ¡Cristo ha resucitado!- R/ ¡Verdaderamente ha resucitado!
