Domingo 6º de Pascua

 

Hoy todo nos habla y nos invita al amor; a recibir y vivir el amor que nos hace en Cristo personas nuevas y posibilita la vida comunitaria. «Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor» (2ª lect.).«Permaneced en mi amor. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado» (Evang.).

 

Dios es amor.  Esta revelación es como una inundación de luz en medio de la niebla.Jesús amándonos, nos ha explicado cómo es el amor del Padre. Toda la vida de Jesús, sus palabras, sus signos, sus gestos, su pasión y resurrección, hasta quedarse con nosotros para siempre en la Eucaristía… son pruebas definitivas de ese amor divino. Nadie podía amar tanto. «La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, le ha primereado en el amor» (EG 24). Saberse amado de Dios es la mayor alegría; saberse amado de Dios, resulta la experiencia fundante de la fe cristiana.

 

Dice el Papa en la Bula del Jubileo: «Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor…«Dios es amor» (1 Jn 4,8.16), afirma por  primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión» (n. 8). Como Jesús nos ha amado, así nos tenemos que amar. Jesús no amó «de palabra o de boca» sino que nos amó con obras y de verdad; hasta el extremo. «Todo el que anda cien metros sin amor camina hacia sus propios funerales con el sudario puesto» (W.Witmann)

 

Hoy celebramos la Pascua del enfermo: Día de gratitud a los enfermos que, desde su sufrimiento,  nos evangelizan. Gratitud a médicos, personal sanitario, capellanes y a todos los que cuidan de los enfermos. El papa Francisco pide: » Sabiduría del corazón para reconocer en los enfermos la imagen de Dios». Dice: 1) Sabiduría del corazón es servir al hermano. ¡Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, y son «los ojos del ciego y del cojo los pies» (Jb 29,15)¡Qué gran camino de santificación es éste! 2) Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. 3) Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces, vivimos una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). 4) Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús.

 

Que María, nuestra Madre  interceda por todos los enfermos y por los que se ocupan de ellos, y nos conceda la verdadera «sabiduría del corazón».