Ssma. Trinidad. 31 de Mayo 2015

 

Noche del 24 de mayo. Termino de escribir mientras el recuento electoral. Inmersos en la crisis social, política y de valores, hemos votado en conciencia y hemos rezado para que, los que salgan elegidos, actúen siempre con rectitud de intención, con diálogo, capaces de luchar, sin concesión alguna, contra la corrupción, se preocupen del paro,  busquen la justicia, la paz y el progreso de nuestro pueblo, sirviendo al bien común. Que nunca se olviden de los pobres.

 

Celebramos la solemnidad de la santísima Trinidad, para contemplar y adorar la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: una vida de comunión y de amor perfecto, origen y meta de todo el universo y de cada criatura, Dios. Ningún pueblo tuvo a su Dios tan cercano como lo está el Señor de nosotros (1ª lect.). No un Dios aislado, en soledad, sino un Dios comunión de Personas en relación de amor. «El Espíritu Santo transforma nuestros corazones y nos hace capaces de entrar en la comunión perfecta de la Santísima Trinidad, donde todo encuentra su unidad. Él construye la comunión y la armonía del Pueblo de Dios. El Espíritu Santo es la armonía» (EG 117).

 

El primer desafío de los cristianos es creer y dar testimonio del Dios vivo. Celebrar la Trinidad  nos invita a insistir en el reconocimiento de la importancia de Dios en nuestra vida.  La primacía de Dios, frente a la pretensión de recluir la religión a la esfera de lo íntimo, de lo no influyente, de lo socialmente irrelevante. O, esa indiferencia religiosa, que se manifiesta en la tendencia a vivir como si Dios no existiera.

 

Bautizarse en el nombre del Dios trino, es introducirse en su Misterio (Evang.). Y hacer discípulos es hacer que las personas encuentren la razón de su existencia en el Dios amor. El Bautismo es como la marca de un sello, para saber a Quién se pertenece y cómo conducirse. «El Espíritu atestigua que somos hijos de Dios» . Este Espíritu viene a ser hoy el controlador de nuestra denominación de origen. No es buena «la enfermedad del Alzheimer espiritual», ni «el olvido del primer amor».

 

En la Trinidad reconocemos la Iglesia, en la que estamos llamados a amarnos como Jesús nos amó; testimoniar y anunciar el mensaje de que «Dios es amor». Dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de participación. «Es una contradicción pensar en cristianos que se odian.  Y el diablo busca siempre esto: hacernos odiar, porque él siembra la cizaña del odio; él no conoce el amor, el amor es de Dios. Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se aman y se ayudan unos a otros, es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quieren y comparten los bienes espirituales y materiales, es un reflejo de la Trinidad» (Papa Francisco). Nos corresponde  trabajar para desterrar el individualismo y potenciar la vida comunitaria.

 

En el Día de la Vida Contemplativa, recuerdo y oración muy agradecidos por los Monjes y Monjas, gran tesoro de la Iglesia;  el pulmón espiritual que la sostiene con su oración.