Dom 1 de noviembre: Todos los santos.

 

Celebramos hoy  a TODOS los Santos. Son el mejor fruto de la Pascua,  «los mejores hijos de la Iglesia» (Pref.).
¡Qué preciosa la visión del Cielo de la primera lectura: Nos espera el Señor Dios, la belleza, la bondad, la verdad, la ternura, el amor pleno. Quienes nos precedieron y están muertos en el Señor, están allí. «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero». En el Cielo podemos entrar sólo gracias a la sangre de Cristo. Esta es nuestra esperanza: Si caminamos en la vida con el Señor, Él no decepciona jamás.
«Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!… Seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es» (2ª lect.). Ver a Dios, ser semejantes a Dios. Esperanza transformadora que anima nuestro caminar.
Seguimos el comentario del Papa: «Las Bienaventuranzas que Jesús nos enseña (Evang.), son el carnet de identidad de los cristianos, la «Carta magna» de la santidad». Dios nos llama a todos a ser santos. La «perfección de la caridad» es para todos (Cf Vat II, LG 40).  La cuestión es amar, y amar es servir. Las Bienaventuranzas, son el camino que Dios muestra como respuesta al deseo de felicidad inherente en el hombre, y perfeccionan los mandamientos de la Antigua Alianza.  Son  gracia antes que exigencia,  anuncio de alegría, dicha y felicidad que Jesús promete a los que le siguen. Reflejan a Cristo: son su autoretrato. En ellas está toda la novedad traída por Cristo. Él quiere que sus discípulos seamos felices y nos dice: Dios es la fuente y garantía de la felicidad. Sentirse amado por Dios es la mayor alegría que podemos experimentar.
Tenemos que elegir:Dios quiere que seamos dichosos, felices; todos buscamos ser felices. La cuestión está en acertar con el camino que conduce a ello. El mundo también tiene sus máximas, sus promesas, sus caminos… distintos a los que propone Jesús. Jesús nos indica el programa de vida, la identidad de los cristianos, yendo contracorriente con respecto a lo que se ‘suele hacer en el mundo’.
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, … Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos». Las Bienaventuranzas son la forma de vida de Jesús; y el camino de la verdadera felicidad, que también nosotros podemos recorrer con la gracia que Él nos da. Son el criterio para verificar si nuestra vida es o no cristiana. SEREMOS JUZGADOS EN EL AMOR.
Día de alegría y de esperanza, en la memoria de nuestros seres queridos, que nos han precedido en la fe y en el amor. Vivamos la «Comunión de los santos», esa unión misteriosa que existe entre ellos y nosotros. En cada Eucaristía les recordamos, deseando seguir su mismo camino aquí abajo y compartir después con ellos la herencia definitiva. «No seamos perezosos en imitar a quienes estamos felices de celebrar» (San Bernardo).