DOMINGO 1º DE ADVIENTO/C
DOMINGO 1º DE ADVIENTO/C
Con el tiempo de Adviento, comenzamos el nuevo Año Cristiano.Este ciclo C lo haremos con el Evangelista san Lucas, el Evangelista de la ternura y de la misericordia. Merece la pena dejarnos guiar por él a lo largo del Jubileo de la Misericordia. Dejémonos sorprender por Dios. “Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros! (Francisco).
El Adviento llega invitándonos a la esperanza: Frente al miedo, la inseguridad, la angustia y la ansiedad, Jesús nos muestra la esperanza y la alegría, la liberación: “Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.»Verán al Hijo del Hombre venir.. con gran poder y majestad» (Evang.). El bien vencerá sobre el mal.
Al Adviento cristiano, pensado como tiempo de preparación a la Venida del Señor, lo hemos reducido, en muchas ocasiones, a un agitado tiempo de compras y de presión consumista, sin quedarnos tiempo para rezar; de celebrar la Encarnación de Cristo, Dios con nosotros, a ser sustituido por el papa Noél, los regalos y vanidades.¡Todo es más importante que el Señor! ¡No nos dejemos rebar la Navidad! Como queremos vivir sin Dios, fabricamos nuestros ídolos.
«Muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias, crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve aparecer la vida, tozuda e invencible (EG, 276). “Os pido que vayáis contracorriente, que os rebeléis contra esta cultura que todo lo ve como algo temporal” (Francisco). Urge evangelizar el Adviento y la Navidad: Tiempo de más oración, personal y en familia; tiempo de caridad, de hacer las paces y de compartir más intensos, más comprometidos. Adviento y Navidad de la misericordia.“La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia” . La Iglesia vive un deseo inagotable de brindar misericordia” (Bula 10). “Con este jubileo yo espero que muchas gente sienta a la Iglesia Madre” (Francisco).
“¡Ojalá rasgases el cielo y bajases” (Is 63,19). Adviento no es sólo un tiempo sino una actitud profunda. Urge recuperar la esperanza. Invita a remontar la mirada, a pesar de la crisis de valores y de principios que padecemos. Preparemos el corazón ante la venida del Se or, nos grita la liturgia; salgamos al encuentro del que vino, viene y vendrá.
¿Cómo podemos vivir mejor el Adviento?
Cultivar la esperanza. Hacer nacer a una persona a la esperanza es decirle:”Tú eres amado por Dios”. Lo que sostiene la esperanza es el amor. Nos anima el ritmo renovador del Papa Francisco que sigue adelante. “Veo claramente que lo que más necesita la Iglesia hoy es la capacidad de curar heridas y enardecer los corazones de los fieles; le hace falta cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña después de la batalla”. “Debemos incluir a las excluidos y predicar la paz” (Francisco).
Actitud de conversión. «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida… Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza» (Evang.). Rebosando “de amor mutuo y de amor a todos para presentaros ante Cristo santos e irreprensibles” (2ª lect.)
Oración: La esperanza necesita ser apoyada por la fuerza de lo alto. Nuestras ‘buenas intenciones’ han de ser apoyadas por la oración constante.
Alegría:”Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG1) Aquí tenemos el MEJOR REGALO de NAVIDAD y de REYES.
