FIESTA de la SAGRADA FAMILIA – 2015

FIESTA SAGRADA FAMILIA ‘15

        En medio del ambiente familiar y entrañable de Navidad, hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia.Podemos gozar en la contemplación de la familia de Nazaret. María y José nos animan a buscar continuamente a Jesús (Evang.).

         Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Además le gusta meterse en la familia. Es interesante observar cómo Jesús se manifiesta en las comidas, en las cenas. Elije estos momentos para mostrarnos el amor de Dios, para entrar en nuestras casas y ayudarnos a descubrir el Espíritu vivo y actuando en nuestras casas y en nuestras cosas cotidianas.

        Es en casa:

        ‑ donde aprendemos la fraternidad, la solidaridad, donde aprendemos a no ser avasalladores.

        ‑ donde aprendemos a recibir y a agradecer la vida como una bendición y que cada uno necesita de los demás para salir adelante.

        ‑ donde experimentamos el perdón, y estamos invitados continuamente a perdonar, a dejarnos transformar.

        ‑ Es curioso, en casa no hay lugar para las «caretas», somos lo que somos y de una u otra manera estamos invitados a buscar lo mejor para los demás.

        ‑ Por eso la comunidad cristiana llama a las familias con el nombre de iglesias domésticas, porque en el calor del hogar es donde la fe empapa cada rincón, ilumina cada espacio, construye comunidad.

        ‑ como las personas van aprendiendo a descubrir el amor concreto y el amor operante de Dios.

        Pero en ciertos ambientes hoy no se sabe esperar, no se sabe pedir permiso, no se sabe pedir perdón, no se sabe dar gracias, porque la casa va quedando vacía, no de gente, sino vacía de relaciones, vacía de contactos humanos, vacía de encuentros, entre padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos. «Padres ¿saben perder el tiempo con sus hijos? Es una de las cosas más importantes que pueden hacer todos los días» (Tuit del Papa)

        La familia es escuela de humanidad, escuela que enseña a poner el corazón en las necesidades de los otros, a estar atento a la vida de los demás. Cuando vivimos bien en familia, los egoísmos quedan chiquitos –existen porque todos tenemos algo de egoísta–, pero cuando no se vive una vida de familia se van engendrando esas personalidades que las podemos llamar así: «yo, mi, me, conmigo, para mí», totalmente centradas en sí mismos, que no saben de solidaridad, de fraternidad, de trabajo en común, de amor, de discusión entre hermanos. No saben. Las familias no son un problema, son una oportunidad,  una bendición.

         Si queremos un mundo mejor para los hijos, dejemos un mundo con familias. Es la mejor herencia.(Cf. Papa Francisco en Cuba, resumen). Cuidemos a nuestras familias. Recemos especialmente por las que más sufren. Que la Sagrada Familia nos anime en el camino de la misericordia entrañable, el amor, la bondad, el perdón y la generosidad familiar (2ªlect.), creciendo como crecía Jesús (Evang.).