Comentario Domingo 4º TO.
+ Jeremías (1ª lect.) se siente fascinado por Dios. «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir… Sentía la Palabra dentro como fuego ardiente» (Jr 20, 7-9) Jeremías es enviado a profetizar: Profeta es un hombre vocacionado que experimenta a Dios, acepta su palabra, cumple la misión encomendada y «no se viene abajo» ante las dificultades o persecuciones. «No tengas miedo»»Yo estoy contigo». Anuncia la buena Noticia y denuncia la dureza de corazón. Jesús se nos presenta hoy, como EL PROFETA que cumple la misión encomendada por Dios Padre. Pero…,
«¿No es este el hijo de José?». Una pregunta que evidencia la autenticidad de la encarnación de Jesús. Pero, sus paisanos no ven en El al profeta anunciado por Isaías y acabarán por rechazarlo.
«Ningún profeta es bien mirado en su tierra». Ante la resistencia de sus paisanos Jesús no rebaja el listón, no entra en negociaciones complacientes. La verdad no se negocia.
«Y Jesús se alejaba»: Terrible final: Jesús que se aleja de su pueblo, de nosotros.
También hoy nos cuesta aceptar a Jesús , su Evangelio. Preferimos seguir anclados en nuestras seguridades y mantener la mirada a ras de tierra, poco sobrenatural.
+ Acogemos la segunda lectura, el himno de san Pablo a la caridad. Todos queremos ser felices y andamos buscando el «arte de vivir». Pensamos que la felicidad se logra saciando nuestros deseos con cosas materiales. Pronto nos damos cuenta de que depende más de las relaciones personales que de las cosas. Somos felices cuando queremos y nos quieren, cuando podemos convivir con personas que nos aman en un ambiente favorable. Con pocas cosas y amor sincero se puede ser feliz; teniendo de todo, pero si falta el amor, no hay felicidad. La felicidad consiste en amar y en sentirse amados.
«El infierno, señora, es no amar ya» (Bernanos).«El infierno es soledad» (Victor Hugo). «Puede haber personas que han destruido totalmente en sí mismas el deseo de la verdad y la disponibilidad para el amor … En semejantes individuos no habría ya nada remediable y la destrucción del bien sería irrevocable. Esto es lo que se indica con la palabra infierno» (Benedicto XVI).
La definición más grandiosa de Dios, divinamente inspirada, es: Dios es Amor (1 Jn 4,8). El corazón de la fe cristiana comunica al creyente que existe un Dios que ama. Él nos primerea en el amor.
Leyendo la lista que nos ofrece San Pablo (2ª lect.), nos encontramos con las características del amor cristiano.
– Comprensión y servicio.
– Ocho cosas que nunca brotan del amor: La envidia, la vanidad, el orgullo, la mala educación, el egoísmo, la irritación, el recuerdo de los agravios, la alegría del mal ajeno.
– Cuatro actitudes positivas y poco comunes: Disculpar siempre, fiarse, esperar y aguantar sin limites.
Un amor así lo vivió Jesús y lo han querido vivir los santos. Muchas buenas personas de entre nosotros lo intentan cada día. Don del cielo y tarea nuestra, que se manifiesta en los detalles pequeños, en los gestos sociales y en el compromiso que brota de la Eucaristía, Sacramento de amor.
Buenas lecturas, las de hoy, para hacer el examen de conciencia. Puedes leerlas, haciendo seguir a cada afirmación la pregunta: «¿Y yo?»: La caridad es paciente: ¿y yo? La caridad no es envidiosa: ¿y yo? La caridad no busca sólo su interés: ¿y yo?… (Cf. R. Cantalamessa)
