Domingo 4º de Pascua C.

 

Dios es el Pastor fiel que cuida del pueblo. En el capítulo 10 del Evangelio de san Juan, se nos dice que la misión de Jesús consiste en  ser el Pastor hermoso y bueno. Y expresa bellamente la relación del pastor con sus ovejas. Palabras maravillosas; comportan el seguimiento de Jesús, seguir sus huellas… «Tened entre vosotros los mismos sentimiento que Cristo, Jesús»:

 

– escuchar: «mis ovejas escuchan mi voz»

– conocer: «Conozco a mis ovejas» y las llama por su nombre;

–  seguir: «ellas me siguen»

– dar la vida: «Yo les doy la vida eterna»; arriesga y entrega su vida por las ovejas y nunca las abandona cuando ve venir al lobo; «yo te hago feliz».

–  no perder: «No perecerán para siempre»

–  y mantener: Nada ni «nadie las arrebatará de mi mano».

 

Seis verbos: así es la relación del buen Pastor con nosotros, y así deberá ser la vida del discípulo. La escucha del Pastor se convierte en seguimiento, fidelidad…, hasta la vida eterna, hasta la comunión plena con Dios.

 

Jesús es el que hace buenos a todos los pastores. El pastoreo de los sacerdotes ha de ser «teniendo siempre ante los ojos el ejemplo del buen Pastor, que vino no a ser servido sino a servir -el verdadero poder es el servicio-, y a dar su vida por sus ovejas; que  le preocupan las «otras ovejas que no son de este redil, hasta que haya un sólo rebaño y un sólo pastor».

 

Pastor junto a las ovejas, «con olor a oveja». «Si tú la guardas, la cuidas, la oveja te sigue», dice el Papa. «Quiero pastores con ‘olor a oveja'»: No significa vivir en la suciedad ni aborregados; es vivir en cercanía con el rebaño que Dios confía a los pastores. «Oler a oveja» conlleva, salir a buscar a la oveja perdida, cargarla sobre los hombros y devolverla al redil; estar cerca de las que sufren, preparar buenos pastos, darles el don de una vida interminable y eterna. Y la seguridad de que no perecerán para siempre y nadie podrá arrebatarlas de la mano del Pastor (Evang.). Capacidad de mansedumbre, perdón,  paciencia, humildad, entrega y generosidad. Amoris officium (San Agustín), «caridad pastoral», como Jesús.

 

«Sed pastores con olor a oveja en medio del rebaño para ir a las periferias donde hay sufrimiento. El sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que le ha sido encomendado, y llevando sus nombres grabados en el corazón. Que la gente sienta que hemos rezado con las realidades de su vida cotidiana, con sus penas y alegrías, con sus angustias y con sus esperanzas»(Papa Francisco).

 

+ Domingo del Buen Pastor. Jornada por las Vocaciones para la vida consagrada y el ministerio sacerdotal: Día para la oración por las vocaciones y para la gratitud por tantos sacerdotes beneméritos y tantas almas consagradas, que nos estimulan y nos animan con su vida entregada generosamente al Señor y al servicio de todos. A los sacerdotes les acompañamos con el afecto y la oración, para que sean siempre pastores según el corazón de Dios; que «reconozcan lo que hacen. Imiten lo que celebren…No se cansen de ser misericordiosos… Que sean pastores, no funcionarios;sean mediadores, no intermediarios y tengan siempre ante sus ojos el ejemplo del Buen Pastor» (Papa Francisco).