De verdad delante de Dios

De verdad delante de Dios

En el evangelio de hoy, Jesús nos habla de dos hombres que suben al templo a rezar: uno fariseo, cumplidor, seguro de sí mismo; y otro publicano, pecador, consciente de su fragilidad. Ambos oran, pero sólo uno sale justificado. El fariseo se presenta ante Dios con una lista de méritos. No mira a Dios, sino
Tú eres la apuesta de Dios

Tú eres la apuesta de Dios

En tiempos de Jesús, muchos pensaban que si alguien sufría era porque había hecho algo malo, como si Dios castigara de forma directa. Pero Jesús rompe esa idea. Dice con claridad: “¿Pensáis que eran más pecadores que los demás? Os digo que no.” El mal, la desgracia o la enfermedad no son castigos de Dios.
¿Cómo estoy viviendo?

¿Cómo estoy viviendo?

Hoy recibimos una llamada a despertar la conciencia. Jesús habla con fuerza porque ve que la gente sabe leer los signos del cielo —las nubes, el viento, el calor— pero no sabe leer los signos de Dios en la vida. Saben cuándo lloverá, pero no reconocen cuándo Él mismo está pasando por su historia. Es
Un corazón en llamas

Un corazón en llamas

El evangelio de hoy (Lc 12,49-53) puede sonar desconcertante al principio. Jesús, el que siempre habla de paz, dice ahora que ha venido a traer fuego y división. Pero si lo escuchamos con el corazón abierto, descubrimos que no se trata de un fuego que destruye, sino de un fuego que purifica, transforma y enciende
El valor de la coherencia

El valor de la coherencia

Hay algo que todos intuimos, pero que muchas veces olvidamos: la vida es un regalo que no nos pertenece del todo. Jesús nos invita hoy a sus discípulos a estar atentos, vigilantes, no porque quiera asustarles, sino porque sabe lo fácil que es dormirse en la rutina, descuidar lo esencial o vivir como si tuviéramos
Mantener el fuego encendido

Mantener el fuego encendido

Hoy Jesús nos hace una invitación a vivir despiertos (Lc 12,35-38). El evangelio habla de unos criados que esperan a su señor, con la cintura ceñida y las lámparas encendidas, preparados para abrirle apenas llegue. No saben cuándo va a volver, pero no se cansan de esperar. Esa imagen describe una actitud del corazón: la
Llenar el corazón

Llenar el corazón

El evangelio de hoy (Lc 12,13-21) nos pone frente a una verdad muy actual: la facilidad con la que dejamos que el dinero, las cosas o la seguridad material se conviertan en el centro de nuestra vida. Jesús no critica tener bienes o planificar —eso puede ser necesario y responsable—, sino poner nuestra confianza en
La familia

La familia

“Permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado”. Los ataques contra la familia, incluso en el orden más natural, resulta brutal en nuestros días. El otro día, después de celebrar la Santa Misa, se acercó un joven a la sacristía, que conocía ya de otras veces, y me estuvo contando acerca de
La traición de la soledad

La traición de la soledad

En la carta a Timoteo, San Pablo Timoteo se desahoga expresando la soledad a que lo han reducido sus compañeros. Frente a ello señala la compañía que le ofrece el Señor. Abandonado por todos siente la fortaleza que ofrece Jesucristo. El testimonio es conmovedor y, al mismo tiempo, una lección para todos nosotros. Es frecuente
¿En quién confío?

¿En quién confío?

“Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación”. Confiar en alguien es entregarle algo de nosotros. No son sólo las palabras las que significan la credibilidad que depositamos en esa persona en la que confiamos, sino también las obras. Es muy difícil, en los tiempos que vivimos, depositar todas nuestras expectativas (ambiciones, deseos,