La espiga y el pan

La espiga y el pan

Viernes 21-4-2023, II de Pascua (Jn 6,1-15) «Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?”». El relato de la multiplicación de los panes en Juan está lleno de detalles vivos y coloridos. Jesús es quien toma la iniciativa, al ver
Nacer de lo alto

Nacer de lo alto

Jueves 20-4-2023, II de Pascua (Jn 3,31-36) «El que viene de lo alto está por encima de todos». El capítulo tercero del evangelio según san Juan comienza con el diálogo nocturno entre Jesús y Nicodemo. Esta conversación se centra en torno a la llamada de Jesús: «el que no nazca de nuevo no puede ver
Tanto amó Dios al mundo

Tanto amó Dios al mundo

Miércoles 19-4-2023, II de Pascua (Jn 3,16-21) «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna». En la tradición cristiana, siguiendo las imágenes que aparecen en el profeta Ezequiel (10,14) y en el Apocalipsis (4,7), al evangelista san Juan
Morir con Cristo para resucitar con él

Morir con Cristo para resucitar con él

Martes 18-4-2023, II de Pascua (Jn 3,7b-15) «Dijo Jesús a Nicodemo: “Tenéis que nacer de nuevo”». Este diálogo en la oscuridad de la noche transcurre casi entre susurros. Y es que de noche Dios ha realizado sus mayores obras. De noche creó el mundo, llamando a la luz de entre las vacías tinieblas. De noche
De noche

De noche

Lunes 17-4-2023, II de Pascua (Jn 3,1-8) «Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche». La noche es el tiempo de la intimidad, de las confidencias, del amor. De noche, los enamorados se encuentran, furtivamente, y a la luz de la luna pasan
El Resucitado en la Iglesia

El Resucitado en la Iglesia

No estaba Tomás. Se había desanimado, tenía el corazón lleno de desesperanza, no encontraba sentido a su vida después de la muerte del Maestro y por eso se alejó de la comunidad cristiana. Se distanció de los apóstoles, aquellos con quienes compartía lo más grande de su existencia, que era su vocación. Y cuando Jesús
Sin dudas ni durezas de corazón

Sin dudas ni durezas de corazón

“Les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado”. ¡Cómo le duele a Jesús la falta de fe de aquellos a los que fue anunciada su Resurrección! Más que sus pecados, sus caídas, sus debilidades, sus flaquezas, lo que hace daño a Cristo
Abrir los ojos para verle

Abrir los ojos para verle

Conmueve ese afán de Jesús por seguir a sus apóstoles para confirmarles en la fe. La mayoría le dieron la espalda, por miedo, durante su Pasión. Pero el amor que hay en el corazón de Cristo es tan grande, tan sobreabundante, tan generoso, que en silencio, con discreción, sin fuegos artificiales se acerca al lugar
La paz que necesitas

La paz que necesitas

La escena del Evangelio de hoy ocurre cuando los discípulos de Emaús llegan al lugar en el que estaban los apóstoles para contarles lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan: ¡cuántas ganas tendrían de abrir sus corazones, de narrarles ese precioso paseo junto al
Reconocerle en la Eucaristía

Reconocerle en la Eucaristía

El pasaje de Emaús comienza con la apullante sensación de una derrota. Dos de los discípulos de Jesús, que le habían seguido durante su vida pública, que habían presenciado sus milagros, que se habían sentido amados como nunca antes lo habían experimentado, regresan a sus quehaceres anteriores tristes y desanimados: Jesús ha muerto, las esperanzas