ORAR, TRATO DE AMISTAD

 

A la pregunta de ¿QUÉ ES ORAR? hay muchas respuestas, tantas como experiencias de oración. Y es que «Dios es la eterna novedad» y los caminos de encuentro con él son también nuevos y especiales para cada persona que inicia esta hermosa y apasionante aventura. Cada orante cuenta su experiencia, personal, única, singular.

«Enséñanos a orar». Fue la petición que los discípulos hicieron a Jesús. Y es curioso, porque si algo sabían ellos eran oraciones. Eran judíos y tenían que recitar varias durante el día.
Pero vieron cómo vivía Jesús, lo fascinante que era su libertad y su ternura, su pasión por el Reino y su oferta de amistad, y se acercaron para pedirle: “Enséñanos a orar” (Lc 11,1).
Y Jesús les mostró su corazón, les enseñó al Padre, les dio su vida, su secreto, lo que llevaba de más entrañable dentro.

Sería muy interesante preguntar a los testigos, a tantos y tantos hombres y mujeres que han experimentado y han descubierto el gran tesoro de la oración.

Voy a escoger una de esas respuestas. Teresa de Jesús dice: «A mi parecer no es otra cosa­ oración sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama».

La ORACIÓN es encuentro, es amistad, es un «movimiento» que parte del amor, es un estar con y un abrirse del todo, dispuesto a recibir y a dar.

LA ORACIÓN es tan necesaria como el respirar, algo iprescindible, pero con una diferencia, es un acto LIBRE, porque Dios no se impone nunca.

 Sé consciente de que Dios quiere entrar en comunión contigo. Llama a tu puerta para entablar amistad contigo. Abre.
 Busca tú momentos para estar con él. Fuérzate en alguna ocasión. La oración es un encuentro con Dios en la verdad, la de él y la tuya.
 Aprende a estar ante El, con El.

ORAR es toda una aventura y un auténtico regalo que te aportará vida, mucha vida.

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