Un día de furia (con Michael Douglas)

Un ciudadano de «a pie» desata sus instintos violentos y autodestructivos contra una sociedad injusta y opresiva, todo a raiz de un día de lo más estresante. Los Ángeles: en la mañana del día más caluroso del año, las autopistas están colapsadas. Soportar la terrible presión de las grandes ciudades puede provocar la ira de cualquier ciudadano. Pero Bill Foster (Michael Douglas) está dispuesto a vengarse. Foster sólo intenta regresar a casa, pero en vez de eso se dirige hacia una pesadilla urbana. Es un hombre ordinario en guerra con las frustraciones de cada día.  

 

 

A menudo me da la sensación de que alrededor me encuentro con personas facilmente irascibles y que con su carácter entorpecen la buena relación entre las personas o, lo que es peor aún, el trabajo que se realiza en común. Un ambiente cálido, fraterno, sincero, de relaciones sanas y acogedoras, dispuestas al perdón, donde se ejercite la paciencia, la sana corrección fraterna, la sabia acogida, la simpatía… son cada vez actitudes más necesarias si queremos realizar una buena labor pastoral.

Evidentemente, cada uno es como es… pero estamos para construir, y en el momento en el que «un mal día» se convierte en «muchos malos días» o en una constante, deja de ser algo puntual para convertirse en problema.

Cuando se trata de algo más que un estado de ánimo

Sentirse irritable o con temperamento fácil de exaltar pueden ser signos de depresión. También lo son los sentimientos de aburrimiento y desesperación.

La «víctima» convierte a su entorno en victimario: quien desparrama malestar contamina el ambiente y la gente empieza a alejarse. El malhumorado se termina quedando solo, porque nadie quiere contagiarse el bajón. Además, porque nunca se sabe cómo va a reaccionar; su temperamento se torna irascible y agresivo y genera peleas y discusiones constantes.

«Hay una clave para entender a un malhumorado: la frustración, que es una especie de resorte interno que va tensando todas las cosas», «Otros signos son la insatisfacción y la inseguridad, sentimientos que disparan la decepción, el reproche, la hostilidad». Convivir con alguien así es cualquier cosa menos fácil. «Y hasta puede ser de pesadilla», «Un malhumorado arruina el día a cualquiera; les complica la vida a los demás». 

HAZ UNA OPCIÓN POR LAS RELACIONES CÁLIDAS,

¡QUE PARA EL FRÍO YA ESTÁ BURGOS!

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