¡Oh Dios, de mi debilidad y mi fortaleza, de mi tristeza y de mi alegría, de mi soledad y compañía,
de mi incertidumbre y esperanza!

En la noche de mi enfermedad
me pongo en tus manos de Padre: Alumbra esta oscuridad con un rayo de tu Luz, abre una rendija a mi esperanza, llena con tu Presencia mi soledad.

Señor, que el sufrimiento no me aplaste, para que también ahora sienta el alivio de tu Amor y sea agradecido a la generosidad de cuantos sufren conmigo.
Amén