Señor, Tú me conoces.
En ti confío. Ayúdame.
Gracias por las personas
que atienden a los enfermos.
Son una prueba de tu amor.
Ahora, más que nunca,
necesito sentir la cercanía
de mi familia, de los amigos,
de mi comunidad cristiana.
Dales, Señor, sensibilidad
para acompañarnos
y celebrar con nosotros
la Vida que nos regalas,
el Perdón que nos ofreces
y la unción que alivia y fortalece.
Que la Comunión contigo nos ayude
a superar la enfermedad
y a vivirla serenamente
y con esperanza.

Amén.